Dentro del orden de los
primates tenemos dos grandes superfamilias
y una de ellas es la de los hominoideos
de la cual forman parte los gorilas, chimpancés, orangutanes, gibones y, por
supuesto, nosotros.
El hombre es el primate con
el pene más grande y los testículos sólo son superados por los de los
chimpancés. Por cierto, somos los únicos primates que no tenemos báculo u os penis, un hueso muy frecuente en el
pene de los mamíferos, aunque ya es muy reducido en los grandes simios (11
milímetros en el gorila).
Cuando las especies son
monógamas machos y hembras son de tamaño similar ya que cualquier macho puede acceder
a una hembra, mientras que en las especies poligínicas el tamaño importa puesto
que a mayor corpulencia, mayor probabilidad de quedarse con las hembras. Si
eres un combatiente el tamaño importa, pero el tamaño de los genitales lo
determina el tipo de organización social en el cual se vive.
PESO CORPORAL
|
PESO DE LOS TESTÍCUOS
|
TAMAÑO DEL PENE
|
DURACIÓN DE LA CÓPULA
|
|
HOMBRE
|
70-80
KIlos
|
42.5
Gramos
|
14
Centímetros
|
4
minutos
|
CHIMPANCÉ
|
50
Kilos
|
113
Gramos
|
7.62
Centímetros
|
15
segundos
|
GORILA
|
150
-200 Kilos
|
30
Gramos
|
3.17
Centímetros
|
1
minuto
|
ORANGUTÁN
|
80
Kilos
|
35
Gramos
|
3.81
Centímetros
|
15
minutos
|
Los gorilas viven en harenes
donde un macho tiene la exclusividad sexual sobre un grupo de varias hembras.
Su tamaño duplica al de las hembras ya que debe competir con otros machos por
la posesión de ellas. Por ello la fuerza y tamaño importa. En estos primates es
fácilmente reconocible un macho por su cresta sagital abultada, su tamaño
voluminoso y la espalda plateada. En cambio como compite mediante la fuerza por
la posesión de las hembras el tamaño de su pene es minúsculo, 3,17 centímetros
y de un discreto color oscuro que no resalta del de su pelaje y unos testículos
de apenas 30 gramos de peso a pesar de su masa corporal puede llegar a los
doscientos kilos. Como no compite con el esperma de otros machos no necesita
tener unos testículos grandes que produzcan gran cantidad de él. Además la
hembra no reemprende sus actividades sexuales hasta tres o cuatro años después
de haber dado a luz y sólo es receptiva un par de días al mes hasta que vuelva
a quedarse preñada. Como se ve, a pesar de su corpulencia, en un gran “espalda
plateada” con un harem de varias hembras, las relaciones sexuales son un placer
infrecuente, experimentado a lo sumo unas cuantas veces al año. El minúsculo
tamaño de sus testículos es el adecuado para tan modestas exigencias.
Los orangutanes por su parte
también evitan la competencia espermática por la posesión de las hembras,
imponiéndose por la fuerza física a sus rivales, de allí que tengan mucho
cuerpo pero pocos testículos. No es que gorilas y orangutanes practiquen una monogamia
estricta y permanente, sino que no permiten que sus rivales se acerquen a las
hembras receptivas con las que están en ese momento y las acaparan sexualmente
mediante la fuerza. Los orangutanes son solitarios, pero cuando una hembra
entra en celo hay disputas por sus favores sexuales. Los machos de gorilas y
orangutanes pesan más del doble que sus hembras.Sus testículos de 35 gramos,
pesan cinco gramos más que los de los
gorilas y su pene de 3.8 centímetros es ligeramente superior a los 3.17
centímetros del gorila, a pesar de que la masa muscular de un gorila es el
doble que la de un orangután. Sin embrago la cópula del orangután suele durar
hasta quince minutos en posiciones que alternan desde la de cara a cara –como los
chimpancés y humanos- con las dorso ventrales y laterales, con mayor exigencia
acrobática, ya que lo hacen colgados de las ramas de los árboles lo cual deja
pálidos a los cómodos ejercicios de cámara de los humanos y boquiabierto al
autor del Kamasutra.
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| Copula frontal entre chimpancés |
Los chimpancés son los
campeones en cuanto al tamaño de los testículos (entre 113 y 119 gramos) y ello
se debe a que las hembras en celo son “promiscuas”, es decir copulan con varios
machos durante el día, pero al final los de rango más alto son los que acaban
teniendo mayor descendencia. Promiscua es un término demasiado humano y cargado
de connotaciones de tipo moral, pero a falta de otro término más adecuado lo
seguiré usando en ese sentido desprovisto de las implicaciones de tipo moral.
Podríamos decir que en los testículos del macho está grabada la promiscuidad de
las hembras.
Para los primates y muchos
otros mamíferos se ha observado una correlación entre el tamaño de los testículos
y la promiscuidad femenina, o sea, la confianza que tienen los machos en la
paternidad. Por supuesto, la seguridad de que las crías con las que convive son
suyas es inversamente proporcional a la promiscuidad femenina. Antes de
continuar voy a ser una pequeña digresión: quizá el vocablo soez e insultante,
permitanme una grosería, pero es que de otro modo no se entendería, huevón, que se le espeta a algunos
varones, signifique eso: “tu pareja copula con varios machos diferentes a ti”. Es
muy posible que quienes lo utilizan lo hagan, aún sin saber nada de Biología.
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| Bonobo exhibiendo el pene |
Antes de que se descubriera
el concepto de guerra espermática no había explicación para las diferencias del
tamaño de los testículos de diferentes especies de primates, cuyo peso
testicular no dependía de la masa corporal como en la mayoría de los otros
órganos.
La mayoría de los chimpancés
machos que conviven en un grupo donde abundan las hembras viven en una suerte
de nirvana sexual, con oportunidades de copular casi diarias en el chimpancé común y varias diarias en el bonobo. Ello
unido a la necesidad de superar a sus congéneres en su aportación de semen para
fecundar a las promiscuas hembras, explica la necesidad de que sus testículos
sean grandes.
A los humanos nos basta con
tener unos testículos de tamaño mediano, pues el hombre copula más a menudo que
los gorilas y orangutanes, pero menos que los chimpancés y bonobos. Además la
mujer con su ciclo menstrual típico (oculto), no suele impulsar a varios
hombres a enzarzarse en una competencia dirigida a fecundarla.
La conducta sexual post
reproductiva (el sexo por el sexo) es una característica de nuestra especie y
en la cual nos acompañan nuestros parientes más cercanos, los bonobos –mal
llamados chimpancés pigmeos-, quienes también practican el sexo por el sexo y
no con fines reproductivos, sino sociales. Y es que los bonobos utilizan el
sexo como moneda de cambio para casi todo: conseguir un bocado suculento,
calmar a un compañero molesto, o para pasar el rato. Y se da el caso que las relaciones
homosexuales también son frecuentes entre ellos, tanto entre machos, como entre
hembras; y no son los únicos animales que manifiestan este comportamiento
(afortunadamente en el Vaticano no saben Biología, de lo contrario ya habrían
impuesto sus normas a las sociedades de bonobos).
Hay varias teorías sobre por
qué el tamaño del pene de nuestra especie es el más grande entre los primates.
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| Herma griego |
1.- Cumplía la función de ahuyentar a otros
machos. Se sabe que algunos macacos y papiones, se sientan de espaldas al grupo
y de frente a los posibles intrusos, cuando uno se acerca el macho tiene una
erección indicándole al intruso “como te acerques te voy a someter”, lo cual se
hace con una cópula ritualizada. En el pasado se tallaron esculturas de penes
erectos y un rostro amenazador que se plantaban como guardianes de poblados,
casas y heredades y se usaban como amuletos. Son los hermas de los griegos y los romanos grababan un pene junto a las
puertas de entrada a las ciudades. Aunque ahora no se sabe de ningún enano bien
dotado que disuada a un fortachón de dos metros, pero es que no podemos juzgar
a nuestros ancestros por las reacciones sicológicas actuales. Además la
competencia que produce verdadera selección se da entre iguales o casi iguales.
2.- Fue seleccionada por las
hembras sólo porque sí. Esto no es un disparate. Algunas estructuras fueron
seleccionadas por la presión sexual sólo porque eran atractivas para las
hembras y como el genotipo no se puede ver –los caracteres internos-, el
fenotipo sí es visible, o sea la expresión de los genes en el cuerpo de
cualquier especie. Y un órgano copulador grande es indicativo de buena salud
–buenos genes- y de que se es tan sano que se pueden desperdiciar en producir
estas estructuras; igual que la cola del pavo real o la melena del león.
No puede ser un símbolo que
atraiga a las mujeres ya que éstas manifiestan que les atraen más la voz, las
piernas, las cejas, el mentón, incluso las nalgas.
3.- Sirve para darle placer
a la hembra. Está ligada a la cuarta que
es de carácter funcional. El orgasmo produce contracciones que succionan a los
espermatozoides. El varón que más le gusta a la hembra y que le produzca
orgasmo tiene más oportunidades de ser el padre de la futura cría puesto que
las contracciones orgásmicas succionan al esperma, acercándolo al óvulo.
4.- Acerca el esperma al
óvulo. Es posible que en las primeras etapas de nuestra evolución los
conflictos se resolvieran por la fuerza bruta al modo de gorilas y orangutanes
y los genitales masculinos serían pequeños. No había cooperación entre machos
ni formación de grupos complejos y solidarios.
Luego a medida que nos fuimos
haciendo más sociales y formando grupos más numerosos pudo surgir la competencia
espermática y el incremento del tamaño del pene humano fue el resultado de una promiscuidad femenina más marcada en nuestra
historia evolutiva. Esto que parece paleopoesía
tampoco es un disparate, aunque carecemos de pruebas puesto que los órganos
blandos no fosilizan.
Fue en esta época que se
estableció la guerra espermática ya que había comunidades de cazadores y
recolectores con miembros de los dos sexos en la que los machos cooperaban
amigablemente para la obtención del alimento y se practicaba el sexo de forma
indiscriminada para que no hubiera tensiones. Esta época de gran promiscuidad
llevó a que se hicieran más grandes los genitales, como los de los chimpancés
actuales.
Entre el Homo ergaster (erectus) y el Homo sapiens,
el ocultamiento de la ovulación pudo aumentar la confianza entre machos y la de
los machos hacia las hembras -en la seguridad de la paternidad-, incrementando
las habilidades sociales, aumentando la eficiencia reproductiva como especie –evitando
de paso la guerra espermática- y arrastrando la monogamia como subproducto,
aunque es difícil decir qué llevó a qué. Cualquiera de las dos pudo favorecer a
la otra. Y aunque la guerra espermática ya no es funcional, el tamaño del pene
no ha disminuido -economía evolutiva-, quizá porque ahora confiere ventajas a
la hora de acercar el esperma a los óvulos ahora que eran completamente bípedos
y se había modificado la posición de los ovarios respecto a la de los
cuadrúpedos.
La inteligencia y
personalidad entre los humanos adquirieron preponderancia sobre el simple
tamaño ya que los jugadores de baloncesto, físico culturistas y los luchadores de sumo no
tienen más mujeres que los jokeys o los patrones de yates. Luego los caracteres
sexuales secundarios tiene la función de atraer a la pareja. Las diferencias
externas de nuestra especie no son tan
acusadas como en gorilas u orangutanes, pero reflejan nuestra ligera poliginia.
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| Aborigen portando un falocarpo |
Si los hombres pudieran
diseñar sus penes quizás serían más grandes de lo que son actualmente como lo hacen
en algunas tribus de Nueva Guinea donde los hombres se fabrican unos falocarpos
de hasta 50 centímetros y los adornan con retazos de pieles de animales, siendo
de varios tamaños formas y colores. Si no diseñamos el tamaño del pene es por
el compromiso con el tamaño de los genitales femeninos.
En fin, lo siento por Freud,
la envidia del pene la sienten, no las mujeres sino, los hombres.
Bibliografía
1.- Arsuaga,
Juan Luis. El primer viaje de nuestra
vida
2.- Arsuaga, Juan Luis y
Martin-Loeches, Manuel. El sello
indeleble
3.- Diamond, Jared. El tercer chimpancé




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