sábado, 28 de febrero de 2015

EL CHISMORREO



Desde el punto de vista biológico y evolutivo, el chismorreo cumple  una función social, aunque tiene mala prensa, es universal -se encuentra en todas las culturas y en todos los tiempos-, es beneficioso y nos ayuda a sobrevivir socialmente.
 
El chismorreo, en este sentido, es la manera de pasar el tiempo con alguien. Con chismorreo no me refiero a los cotilleos malintencionados, sino más bien a la charla informal, por así decirlo. La palabra cotilla se refiere a una "persona amiga de chismes y cuentos". El origen del término proviene de una mujer llamada María de la Trinidad, quien vivió en España durante el reinado de Fernando VII, también conocida con el sobrenombre de Tía Cotilla. Aunque no hay acuerdo sobre el origen de ese apodo, se piensa que pudo deberse a su apellido o al empleo de un tipo de corpiño que usaban las mujeres de la época y que recibía el nombre de cotilla.
El cotilleo mal intencionado es utilizado por organizaciones estatales, políticas y religiosas. Hoy tiene más poder que en el pasado gracias a las comunicaciones y redes sociales. Es más fácil acabar con la reputación de alguien o condenarlo al aislamiento social.
Dos tercios del tiempo (65%) empleado en el cotilleo son sobre uno mismo o los demás, y en una situación social, pero no en el entorno laboral: en el trabajo se habla de trabajo.
Los hombres usan el chismorreo mucho más para exhibirse. Cuando conversan, especialmente con mujeres, suelen hablar sobre temas técnicos más basados en sus conocimientos. Conocimiento técnico y objetivo dependiendo de sus gustos, preferencias o profesión. En cambio las mujeres tienden a charlar mucho más sobre la naturaleza de las relaciones sociales. Saben construir mejor que los hombres la base de la vida social. Y esto funciona igual en todos los primates.


Tanto en monos y simios como en humanos, el núcleo de la vida social lo forman las hembras, las mujeres, y es como si los machos estuvieran más al margen. Por ello, las relaciones masculinas suelen ser menos estables a largo plazo, un poco más políticas y se basan en un objetivo aquí y ahora; mientras que las relaciones entre mujeres son mucho más duraderas y suelen basarse más en la familia y a ser más sociales.


La manera que tiene algunas aves, monos y simios de crear amistades y de entablar relaciones con otros individuos es a través del acicalamiento o despiojamiento. Tocarse físicamente resulta muy importante a la hora de transmitir la fuerza emocional de una relación. Para los primates, humanos o no, el contacto físico es esencial y los primates no humanos se tocan abundantemente durante el acicalamiento. Esta actividad evolucionó evidentemente en el contexto de la higiene, pero bastan diez minutos diarios para que un animal se mantenga libre de parásitos, suciedad o cualquier elemento extraño y sin embargo los primates no humanos le dedican varias horas. ¿Cual es la razón? Establecer y mantener las relaciones sociales. De tal suerte que lo que en un principio formó parte de la higiene, luego adquirió un valor adicional en los animales sociales y los humanos no somos la excepción.



Cuando alguien dice nos llevamos bien gracias a que podemos hablar, habría que responder sí, ¡y hablando también se confunde y malinterpreta la gente!


Todos los monos y simios y, por tanto, también nosotros (ya que formamos parte de los primates), simplemente utilizamos el acicalamiento o el contacto físico de un modo natural, porque evolucionó para entablar relaciones. Además, en cualquier relación o interacción, se logra una idea mucho más clara de la intención de las palabras de alguien según la manera en la que se toque.



CONVERSACIONES


Del contenido de las conversaciones entre un ochenta o noventa por ciento es chismorreo y tratan de un individuo concreto, nombrado y conocido. Los temas impersonales, aunque conlleven opiniones personales sobre arte, política, religión, literatura y cosas por el estilo constituyen sólo una pequeña parte del total.

En la mesa de al lado en un restaurante, o en la fila del supermercado nunca oiremos hablar del porqué la geometría del universo a gran escala está determinada por la cantidad de materia que contiene; tampoco escuchará a alguien aclarando que Charles Darwin no era el naturalista del Beagle.
Dos tercios del contenido de las conversaciones son revelaciones íntimas. El 11% son sobre estados de la mente: “Mi suegra me está volviendo loco”; o del cuerpo, “quiero hacerme esta liposucción con toda mi alma”; o de preferencias, “Esta ciudad  no me gusta”; o de planes, “La semana entrante empiezo el gimnasio”; o de las más frecuentes acciones realizadas: “Ayer fui al teatro”

PARA QUÉ SIRVE
ü  Refuerza las relaciones de los contertulios.
ü  Satisface la necesidad de pertenecer a un grupo exclusivo y ser aceptado por sus miembros.
ü  Proporciona información.
ü  Forja reputaciones (buenas o malas).
ü  Mantiene y refuerza normas sociales.
ü  Permite a los individuos que se evalúen a sí mismos mediante la comparación con otros.
ü  Puede ayudar a mejorar el estatus en el seno de un grupo y eso da eficacia reproductiva (mayor descendencia).
ü  Simplemente entretener.

QUIENES LO HACEN
No solo chismorrean las mujeres, los hombres también lo hacen, aunque ellos hablan de “intercambio de información” o de “redes estratégicas”. El único momento en que los hombres pasan menos tiempo chismorreando es cuando están en presencia de mujeres, entonces se discuten temas más elevados de un 15 a 20%.
Los hombres pasan dos tercios del tiempo hablando de sí mismos (el último teléfono móvil, el auto nuevo  que compraron o lo bien que la pasaron la noche anterior). Las mujeres pasan sólo un tercio del tiempo hablando de sí mismas y están más interesadas en los demás (“Cuando la vi, te juro que se le notaba la cirugía” o “¡No, es que está más gorda!”).

TAMAÑO DE LOS GRUPOS SOCIALES
ROBIN DUNBAR
El antropólogo Robin Dunbar, de la Universidad de Liverpool, sostiene que hay cinco capacidades cognitivas que podrían limitar el tamaño de los grupos sociales:
ü  La capacidad de interpretar información visual para reconocer a otros.
ü  La memoria para las caras.
ü  La capacidad de recordar quién está relacionado con quién.
ü  La capacidad de procesar información emocional.
ü  La capacidad de manipular información sobre un conjunto de relaciones.
Señala que es esta última habilidad cognitiva la que determina la limitación del grupo social. Las relaciones que se pueden manejar y su manipulación son finitas.
El acto físico del despioje ocupa gran parte del tiempo de los primates y los que pasan más tiempo haciéndolo son los chimpancés, nuestros parientes más próximos, que gastan hasta un 20 % de tiempo haciéndolo.
En algún momento de la evolución de los homininos, mientras el grupo crecía, cada individuo necesitaría cada vez despiojar a más individuos para mantener las relaciones en el grupo. Este despioje quita tiempo que se podría utilizar en la búsqueda de alimento, el cortejo u otra actividad. Fue entonces cuando empezó a desarrollarse el lenguaje, según Dunbar. Si el lenguaje sustituye al despioje, un individuo podría despiojar (chismorrear), mientras hacía otras cosas como viajar, buscar alimento o comer. Esto podría explicar el porqué algunos ¡hablan con la boca llena!
 
El tamaño del grupo social en los chimpancés es de cincuenta y cinco y el calculado por Dunbar para los grupos humanos por el tamaño de la neocorteza, es de ciento cincuenta y cinco. Algunos pensaran que no puede ser así ya que vivimos en grandes ciudades de millones de habitantes; pero nunca tendremos la oportunidad de interaccionar con  la mayoría. El número de personas con las cuales lo podremos hacer es de ciento cincuenta o doscientas.
Es el número de personas que pueden ser controladas en una organización jerárquica; es el número básico utilizado en unidades militares en las que el orden se mantiene mediante las lealtades personales y el contacto hombre a hombre; es el límite superior de tamaño de organizaciones empresariales modernas dirigidas de manera informal; es el número máximo de personas a las que un individuo les puede seguir la pista, mantener una relación social y las que estarían dispuestas a hacernos y hacerles un favor.
En la mayoría de las fiestas los grupos no son extremadamente grandes, sino que casi siempre se auto limitan a unos cuatro individuos. La gente entra y sale de las conversaciones, pero cuando supera este número tiende a dividirse en dos conversaciones. En un grupo de cuatro habla una y las otras tres escuchan, en la jerga “chimpancés” están siendo despiojados. Puede ser coincidencia, pero podría existir una correlación con el despioje de los chimpancés. Los chimpancés tienen que despiojarse uno a uno y su grupo social máximo es de cincuenta y cinco miembros. Si pudiésemos despiojar a tres a la vez y multiplicásemos  este número por tres obtendríamos ciento sesenta y cinco un número muy cercano al tamaño de nuestro grupo social calculado por Dunbar a partir del tamaño de la neocorteza.

Cuando alguien  chismorrea no sólo está dedicado al intercambio de información, sino quizá también a la manipulación y al engaño, porque en esencia no está hablando con ellos realmente para saber cómo les va;  puede estar recogiendo información para sus fines particulares. Incluso podría estar inventando algo para tener más chismorreo de qué hablar.

Aunque hay diferencias culturales, en los grupos humanos hay conductas universales y las podemos rastrear hasta nuestro antepasado común con los chimpancés, e incluso más allá.
La cognición (según la psicología evolutiva), tiene una base genética al igual que el corazón, el hígado o el sistema inmunológico y ha evolucionado por selección natural o sexual.

domingo, 22 de febrero de 2015

INVERSIÓN DE LAS VÍAS MOTORAS Y VISUALES


En las Ciencias siempre nos tropezamos con preguntas de difíciles respuestas. Una de ellas es la razón por la cual los cordados tienen vías motoras y visuales cruzadas, es decir el hemisferio izquierdo controla la parte derecha de cuerpo y el hemisferio derecho la parte izquierda. Lo mismo sucede con el nervio óptico del ojo que envía sus señales a la parte derecha del cerebro y viceversa.  La mayoría de los cordados (del latín Chordata)  son vertebrados y la mitad son peces. Su característica principal es la presencia de una cuerda dorsal, o notocordio especie de varilla semirrígida de sostén y dorsal al tubo digestivo.
Al comienzo de la vida embrionaria de los animales, en general, experimentan un suceso crucial llamado gastrulación. El embriólogo Lewis Wolpert le dijo una vez al establishment científico:
   El momento más importante de nuestras vidas no es el nacimiento, ni el matrimonio, ni la muerte, sino el de la gastrulación.


Por lo general, antes de la gastrulación, el embrión de un animal es una bola de células hueca llamada blástula cuyas paredes están formadas por esa capa única del grosor de una célula. Luego durante la gastrulación, la bola se invagina –imagine comprimir una pelota de goma por un punto hasta tocar el otro extremo- para formar una cavidad de dos capas de grosor. La abertura de la cavidad (por donde se comprimió) se cierra hasta formar un pequeño orificio llamados blastoporo. Como casi todos los animales pasan por esta etapa, es lógico afirmar que es una característica ancestral. También es lógico suponer que esta abertura se convierta en uno de los dos orificios principales del cuerpo: la boca o el ano, lo que da origen a una de las grandes divisiones del reino animal, dependiendo de qué se forme primero: Protstomos y Deuteróstomos.
En el desarrollo embriológíco de los Protóstomos, el blastoporo se convierte en la boca y el ano aparece después; en otros, el blastoporo es una hendidura que se fusiona posteriormente por el medio y uno se convierte en la boca y el otro en el ano. En los Deuteróstomos, el blastoporo se convierte en el ano -o cerca- y la boca aparece después, un orificio diferente en el extremo opuesto del intestino. Protóstomo significa “boca en primer lugar”. Deuteróstomo es “boca en segundo lugar”.
Pues bien, la mayoría de los cordados encajan en la división de Deuteróstomos –incluyéndome a mí y a usted-, el resto son Protóstomos, moluscos (caracoles); gusanos (nematodos, platelmintos y anélidos); Artrópodos (insectos, crustáceos, arañas, escorpiones, ciempiés, milpiés y otros grupúsculos). Todo ello corroborado por análisis modernos de biología molecular.
Conviene hacer una aclaración antes de continuar: la inversión motora y visual es total en peces y anfibios, pero en los mamíferos es parcial, o sea un ojo envía información a los dos hemisferios y se cruzan en el quiasma. La parte externa de cada nervio óptico va al mismo lado al que pertenece el ojo y la parte interna del nervio la envía al hemisferio contrario. Y lo mismo sucede con el sistema sensoriomotor, la proporción que llega a cada hemisferio no es la misma, se le añadió una proyección ipsilateral a la inversión de peces y anfibios.
VÍAS ÓPTICAS
 En el paso de Protóstomos a Deuteróstomos prácticamente se produjo una inversión en el plano corporal, o sea los primeros tienen el cordón neural en posición ventral por debajo del tubo digestivo, mientras que en los Deuteróstomos el cordón neural ya está en posición dorsal y el tubo digestivo ventral. Como lo sugirió Geoffroy  Saint-Hilaire, un cordado era un Protóstomo vuelto al revés, a pesar de que Cuvier, el fundador de la paleontología de vertebrados lo negó. Esta inversión total del antepasado le pudo haber dado ventajas (Quizá, de dónde venía la luz? el alimento era más abundante?, le daba algún tipo de protección?). Ya Charles Darwin al observar a un oso nadando de espaldas también llegó a sugerir que algunos animales por inventiva podían modificar sus conductas y si estas aumentan su eficacia reproductiva pueden transmitirla a las generaciones siguientes (no es lamarckismo, sino lo que se conoce como efecto Baldwin).
La idea general de este efecto, en su versión más amplia, es que bajo ciertas condiciones, las conductas aprendidas pueden afectar la dirección y la velocidad del cambio generado por la selección natural.
ÉTIENNE GEOFFROY SAINT-HILAIRE


Y debe su nombre a que lo postuló James Mark Baldwin (1861-1934) filósofo y psicólogo infantil americano. El responsable de que el efecto Baldwin se llame así es George Gaylord Simpson que en 1953 escribió un artículo precisamente para atacar este mecanismo (casi lo mismo que sucedió con el término big bang, del cual no gustaba Fredd Hoyle y terminó popularizándolo más que si lo hubiera aceptado). Lo que consiguió al contrario, fue darle un nombre y acabó convertido en un término exitoso, que no ha dejado de circular, con detractores -Ernst Mayr y Dobzhansky- y partidarios -Daniel Dennet- de la literatura evolucionista. La razón por la que el efecto Baldwin no gusta a algunos darwinianos ortodoxos quizá sea porque da a entender que existe una especie de dirección, de previsión,  o de finalidad, en el curso que toma la evolución, lo cual siempre molestó a Darwin y que algunos consideran una de las razones por las cuales demoró tanto en dar a conocer su teoría.
JAMES MARK BALDWIN
 Podemos resumir el efecto Baldwin de la siguiente manera: Cierta población encuentra una nueva condición ambiental en la cual sus estrategias de comportamiento antiguas (para el apareamiento, alimentación, defensa u otra) resultan inapropiadas. Si algunos miembros de la población tienen la suficiente plasticidad conductual e inventiva, pueden aprender en el curso de su vida otras estrategias que se adapten al nuevo ambiente, estos individuos sobrevivirán a expensas de los menos flexibles y sus genes estarán en mayor frecuencia en la siguiente generación. La población tendrá entonces la oportunidad de producir mutaciones que expresan la nueva conducta sin necesidad de aprenderla. La selección favorecerá a estos mutantes y, con el tiempo, conductas que eran aprendidas se volverán innatas. Por ejemplo, pongamos a un pez gato invertido, los cuales nadan con la columna vertebral hacia abajo, durante 100 generaciones y quizá un biólogo proveniente de otro planeta, al verlo termine clasificándolo como Protóstomo, por el hecho de tener el notocordio hacia abajo. Una artemia salina es un Protóstomo que se ha dado vuelta (el notocordio apunta hacia arriba), por tanto el mimo biólogo lo clasifique como Deuteróstomo.
Si así como pudo ocurrir la inversión de todo el plano corporal de un Protóstomo hasta el plano Deuteróstomo, es posible que también en este Deuteróstomo se hubiera invertido el primer segmento, donde estaban los ganglios cefálicos (protocerebro), ojos…y de ahí que los hemisferios cerebrales dominen el lado contrario del cuerpo.  De todos modos, de esto hasta ahora no tenemos  pruebas, lo cual no significa que no las haya, ¡Pero es plausible!