MONOGINIA, POLIGINIA, MONADRIA,
POLIANDRIA, MONOGAMIA, ADULTERIO, CELOS Y PORNOGRAFÍA.
El camino más seguro para la
posteridad en la mayoría de los seres vivos es el apareamiento. El apareamiento
implica observar ciertos rituales que
son una guía para que hembras y machos se seduzcan a fin de reproducirse y que
sus genes pasen a la siguiente generación. Los biólogos las llaman estrategias
reproductivas. Veamos cuáles son las opciones de los jugadores humanos.
Tanto hombres como mujeres
tienen dos alternativas. Si el hombre forma pareja con una sola mujer a la vez,
es monoginia,
del griego mono, “uno” y ginia, “hembra”; pero si tiene varias
parejas a la vez, es poliginia (varias mujeres). Las
mujeres -para que no se diga que no hay igualdad-, también tiene dos
alternativas parecidas: la monandria, del griego mono, “uno” y andria, “hombre” y la poliandria “muchos hombres”. Ahora, monogamia
implica “un cónyuge”; poligamia, “varios cónyuges”
independientemente del sexo al que se le aplique el término. Una vez aclarado
el sub título, que parece un galimatías reproductivo de quién se acuesta con
cuántos, aunque se sienta mareado, era necesario para poder continuar.
Los hombres buscan la poliginia
para esparcir sus genes, las mujeres ingresan a los harenes para obtener
recursos y asegurar la supervivencia de sus hijos. Pero éstas no son
motivaciones conscientes. Si se le pregunta a un hombre porqué quiere una segunda
esposa responderá cosas como que por su ingenio, su inteligencia, sus carácter
agradable, su sentido del humor y puede que hasta diga que por sus pechos. Si
se le pregunta a una mujer las razones por las que está dispuesta a compartir un
hombre quizá dirá que por los ojos, la sonrisa, la caballerosidad, o la forma
de ser.
A pesar de que los datos
estadísticos nos digan que casi todas las sociedades humanas conocidas son
monogámicas, puesto que los hombres
prefieren casarse con una sola mujer a la vez, lo cierto es que la mayoría
prefiere, y de hecho, practica, la poliginia. Es decir, la estrategia reproductiva óptima parece ser monogamia con infidelidad
y la poliginia y la poliandria podrían ser estrategias reproductivas
alternativas: oportunistas según las condiciones del medio (H. Fisher 1997).
Tal vez hombres y mujeres
toleran la monogamia solo porque los hombres no tienen los recursos necesarios
para formar harenes y las mujeres porque no son capaces de inducir a más de un
varón a suministrarles recursos. Suficiente prueba de poliginia nos las dan los
hombres ricos y, o, poderosos.
La infidelidad puede darse
por insatisfacción sexual con la pareja habitual, pero tal simplificación no
parece suficiente para explicarla desde la perspectiva biológica y evolutiva.
No es una justificación.
En la costa meridional del
Adriático los hombres jóvenes seducen a las mujeres extranjeras que han conocido en los hoteles,
las playas, bares y sitios de reunión. Como las mujeres jóvenes son custodiadas
con celo, los amantes dependen del turismo de temporada para iniciarse en la sexualidad
ya que la prostitución no se practica. Adquieren una reputación de audaces
amantes que cultivarán toda su vida. Una vez llegan a la edad adulta y se casan
ingresan a una nueva red de vínculos sexuales. Casi todos tienen una amante a
la que visitan con regularidad mientras el esposo trabaja en los viñedos o
botes de pesca. Los hombres de clase media o alta tienen relaciones con mujeres
de su misma clase o de una inferior. A veces los sirvientes jóvenes visitan a
las esposas de sus patrones mientras estos se citan con sus criadas. Muchos de
estos vínculos duran varios años y a veces toda la vida. Pero hay una ley del
silencio –omertà-. Nadie habla de ello. El chismorreo daña reputaciones y la
familia es el fundamento de la vida social. La vida en familia debe ser
preservada y las murmuraciones ponen en peligro tal estabilidad. Las únicas
relaciones tabú son entre hombres jóvenes y solteros y mujeres mayores y sin compromiso,
precisamente porque a los hombres jóvenes les gusta alardear.
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| MUJERES KUIKURU DANZANDO |
En las márgenes del río
Xingú, del Amazonas brasileño está la aldea de los kuikuru, donde los vínculos extramaritales también son furtivos, pero
más complejos. A los pocos meses de la boda a ambos cónyuges se les permite
tener amantes a las que llaman ajois
(Carneiro 1958). Sus citas son gestionadas por amigos y a la hora convenida se
alejan de la aldea con el pretexto de buscar agua, comida o ir de pesca. Sin
embargo a diferencia de los hombres del litoral italiano, disfrutan de estos
temas, pues todos en la aldea, hasta los niños pueden ventilarlos. Solo marido
y mujer evitan hablar entre ellos de sus aventuras y puede ser más que todo
porque una vez enfrentados con la realidad uno de los dos podría sentirse
obligado a denunciar a su cónyuge: una alteración del orden que nadie quiere.
Si uno hace alarde de sus aventuras, pasa demasiado tiempo fuera y descuida sus
obligaciones puede ser denunciado y públicamente se discute el problema. Como
consideran normal esta libertad sexual el castigo por adulterio es raro.
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| ALDEA KOFYAR, EN NIGERIA |
Para los kofyar de Nigeria, el adulterio tiene
una connotación diferente. Si una mujer se siente insatisfecha con su marido y
no quiere el divorcio, puede tomar un amante que es legítimo puesto que puede
vivir en la casa de su marido. Los hombres kofyar gozan de este mismo
privilegio y para nadie de ellos esto es adulterio –para nuestra cultura, sí-.
El marido le proporciona el sustento, el amante, mejores genes y así se gana
diversidad genética. Una estrategia reproductiva secundaria. La explicación,
aunque a algunos les parezca, no es cínica. El cinismo tiene una connotación
ética o moral que nada tiene que ver con la biología.
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| INUITS DEL ÁRTICO |
Prestar la esposa, algo
habitual para los pueblos inuits
(esquimales), es conocido como hospitalidad
femenina. Las mujeres inuits se ofrecen como símbolo de hospitalidad a
visitantes y extranjeros. Para un marido interesado en cimentar su amistad con
un compañero de caza, una forma de hacerlo es ofrecerle los servicios de su
esposa. Sólo hay una condición: los tres deben estar de acuerdo y ella copulará
con este socio durante varios días o semanas. Para los esposos inuits, el
préstamo de la esposa es un precioso ofrecimiento de una amistad duradera, más
no como una infracción a las normas sociales. Dos cazan más eficientemente que
uno ya que en las duras condiciones del ártico un compañero de caza fiel es
garantía de no morir de inanición y poder dejar los genes a la siguiente
generación. También es una estrategia reproductiva secundaria.
La tendencia natural de
nuestra especie va dirigida a buscar variedad y novedad motivado por la
aparente pérdida de interés sexual hacia la pareja conocida, el llamado efecto
Coolidge, del cual hablamos aquí aquí. Habituación, en otras
palabras, y se sabe que hasta los protozoos
la experimentan, pero en las especies inteligentes o muy socializadas es
más intensa.
Los hombres buscan más
compañeras sexuales que las mujeres y tienen menos escrúpulos en la selección
de una compañera ocasional. El éxito de la prostitución se debe a que la oferta
femenina es más alta que la masculina –los llamados gigolós-; además, los
hombres tienen una mayor tendencia a consumir pornografía que las mujeres.
Un hombre promiscuo puede
embarazar a muchas mujeres, aunque no esté seguro de su paternidad. Una mujer
promiscua logra mejorar su progenie (y puede que en el pasado haya funcionado
así, dadas las pruebas encontradas en los últimos reductos de cazadores-recolectores
en Australia y el desierto de Kalahari) si elige bien sus escarceos (mejores
genes del amante), conservando además al marido quien le ayuda en la crianza y siempre
estará está segura de su maternidad. En este contexto el hombre resulta
perdedor al tener que gastar su tiempo y recursos en unos genes que podrían no
ser los suyos. Un solo desliz y la próxima camada podría ser del macho vecino.
Estudios serios llevados en el Reino Unido muestran que entre un 10 y 12% de
los bebés nacidos en los hospitales no son hijos biológicos del padre nominal.
En Chicago una correlación entre los grupos sanguíneos de bebés, padres y
madres demostró que un 20% no eran
legítimos. En un hospital español se
hicieron estudios genéticos y encontraron que el 16% no eran de los padres que
creían ser. Y es que en la naturaleza se utilizan tres estrategias para
intentar contrarrestar esto: Vigilar celosamente a la hembra, alargar la cópula
y copular frecuentemente. Los humanos tenemos un poco de las tres.
En todo caso la ligereza de
cascos –aprendida o no-, no es el único componente de la mente de un
hombre. A veces el deseo conduce al
comportamiento, a veces no, porque otros deseos son más fuertes o porque se
aplican tácticas de autocontrol. Los gustos sexuales de los hombres pueden
calibrarse y dominarse según el atractivo del hombre, la disponibilidad de
parejas y la evaluación que él haga de los costes de un flirteo (Pinker 1997).
CELOS
Los celos son diferentes en
hombres y mujeres. El hombre es menos tolerante con la infidelidad, o más
celoso. Quiere evitar invertir sus recursos en unos genes que son ajenos. La
mujer cela porque quiere evitar que su pareja invierta tiempo y recursos en
otra pareja e hijos que no son los suyos. Lo celos masculinos se enfocan en lo
sexual; los femeninos en lo emocional. Esta es la razón por la cual algunas
mujeres perdonan a su pareja infiel: la simple relación de sexo casual les
produce menos incomodidad que las muestras de compromiso y generosidad con
otra mujer.
PORNOGRAFÍA
Los zoólogos han demostrado
que muchos machos de aves y mamíferos son capaces de cortejar una gran cantidad
de objetos que presentan una vaga semejanza con las hembras: otros machos,
hembras de otras especies, hembras de la misma especie que han sido disecadas y
expuestas en madera, partes como una cabeza suspendida en el aire o partes de
hembras a las cuales se les ha quitado algunos rasgos como los ojos o la boca.
.
Por las asimetrías sexuales
que tratamos en una entrada anterior de este blog (“Asimetrías en las células reproductoras”), una mujer fértil nunca
tendrá escasez de parejas sexuales dispuestas y en este mercado de la carne,
puede buscar y escoger la mejor pareja disponible, que tenga los mejores genes
(por su apariencia externa, sus símbolos de ostentación y dominación), u otros rendimientos, a cambio de sus favores sexuales. Para una
mujer no tendría ningún sentido sentirse excitada al ver un hombre desnudo (la
revista Playgirl debe su éxito a que está dirigida más al mercado homosexual
que al femenino, es más, no cuenta con anuncios para mujeres). Si la mujer se
pudiera excitar con sólo ver a un hombre desnudo, éstos podrían inducirla a
tener relaciones sexuales simplemente
exhibiéndose, y de este modo su posición negociadora y de escogencia se vería comprometida.
Los hombres ven a las mujeres desnudas como una invitación, las mujeres ven a
los hombres desnudos casi como una amenaza. Las mujeres no buscan contemplar a
hombres extraños desnudos o representaciones de relaciones sexuales anónimas. Las
mujeres a veces pueden excitarse cuando consienten en contemplar retratos de
relaciones sexuales, pero no los buscan. Las mujeres son más exigentes que los
hombres a la hora de dar su consentimiento a tener relaciones sexuales, pero
una vez que han consentido en tenerlas no hay ninguna razón para creer que son
menos activas a la estimulación visual.
En el mercado de los medios
de comunicación, el equivalente más
cercano de la pornografía para las mujeres son las novelas románticas y de
seducción (Pinker 1997), en las cuales el sexo (implícito) se practica en
el entorno de las emociones, de la mano de coquetería, el galanteo y
expresiones de enamoramiento reales o fingidas.
Carmen Martínez-Bordiú, la
nieta del dictador Francisco Franco, quien se casó tres veces (Alfonso de
Borbón, Jean-Marie Rossi y José Campos), nunca ha tenido pelos en la lengua, ni
siquiera para ventilar asuntos de sexo ante los medios de comunicación, durante una entrevista a la edición española de la revista Vanity Fair en agosto de 2012, dijo: “Yo distingo muy bien los
sentimientos del sexo. Las mujeres que me hablan íntimamente suelen mezclar
sexo con romanticismo. Yo no digo: <este hombre me quiere>, sino: <es
un polvo y se acabó>”.
Parte del éxito de la
industria pornográfica se debe a la explotación de cómo funciona nuestro
cerebro. Hoy, gracias a los descubrimientos de un grupo de investigadores de la
Universidad de Parma, Italia, a finales de la década de 1990. Giacomo
Rizzolatti, Giusepe Di Pellegrino, Luciano Fadiga y Vittorio Gallese podemos
explicar el mecanismo de cómo funciona en nuestro cerebro. Descubrieron por
casualidad (serendipia) un tipo de neuronas a las que llamaron neuronas espejo.
Estudiaban los lóbulos frontales de un mono, en donde hay un grupo de neuronas
que se activan cuando éste realiza una acción concreta, mover una palanca,
tomar una fruta, mover una mano, un dedo
(tengamos en cuenta que una sola neurona no mueve una mano o un dedo, sino que
forma parte de un circuito que ejecuta una tarea específica, pero su respuesta
permite escuchar indiscretamente al circuito). Nada nuevo hasta aquí. Neuronas
motoras. Pero observaron algo extraño: esas mismas neuronas se activaban no
sólo cuando el mono ejecutaba una acción, sino ¡también cuando veían ejecutar
la acción a otro mono! No eran meras neuronas motoras sino que estaban
adoptando el punto de vista de otro animal. Interpretan la mente de otro animal
y en los humanos ha llegado a un nivel de sofisticación de interpretaciones
complejas. Se cree que son esenciales para aprender e imitar movimientos
corporales, de labios y lengua para el habla y para adquirir habilidades
sociales. Este descubrimiento ha sido muy importante para comprender parte de
lo que pasa en los cerebros quienes padecen autismo, pero aún falta mucho por
descubrir sobre cómo están “cableados”. El caso es que están relacionadas con
el aprendizaje y la imitación, la empatía y el contagio emocional. Además de
funcionar como un espejo de lo que hace el otro, las neuronas motoras reciben
una orden de “tranquilo, no te muevas que no es contigo”. Igual recibe el
cerebro las imágenes visuales pornográficas involucrando a las neuronas espejo,
pero la excitación no es de control voluntario. La mayoría de nuestros
parientes primates poseen neuronas espejo, pero a ellos no los excita la imagen
de otro congénere copulando o en actitud de apareamiento. La neurociencia tiene
mucho en donde investigar sobre las neuronas espejo y quizás las respuestas nos
ayudarán a entender mejor cómo evolucionó nuestro cerebro cuando nos separamos
de ellos en la línea evolutiva.
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| VENUS DEL PALEOLÍTICO |
Lo cierto es que el macho
de la especie humana se excita al ver a una mujer desnuda, no sólo en carne y
hueso, sino en películas, dibujos, fotografías, muñecas y postales. Disfruta
con esta identidad tomando una cosa por otra y mantiene una industria mundial
que sólo en los Estados Unidos mueve más de 10 mil millones de dólares al año, mucho más que los deportes y la cinematografía. Los dibujos y estatuillas
encontradas por paleontólogos indican que quizás en el pasado también cumpliera
las mismas funciones, pero con menos sofisticación que hoy.



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