domingo, 22 de marzo de 2015

ESTRATEGIAS REPRODUCTIVAS

MONOGINIA, POLIGINIA, MONADRIA, POLIANDRIA, MONOGAMIA, ADULTERIO, CELOS Y PORNOGRAFÍA.


El camino más seguro para la posteridad en la mayoría de los seres vivos es el apareamiento. El apareamiento implica observar  ciertos rituales que son una guía para que hembras y machos se seduzcan a fin de reproducirse y que sus genes pasen a la siguiente generación. Los biólogos las llaman estrategias reproductivas. Veamos cuáles son las opciones de los jugadores humanos.
Tanto hombres como mujeres tienen dos alternativas. Si el hombre forma pareja con una sola mujer a la vez, es monoginia, del griego mono, “uno” y ginia, “hembra”; pero si tiene varias parejas a la vez, es poliginia (varias mujeres). Las mujeres -para que no se diga que no hay igualdad-, también tiene dos alternativas parecidas: la monandria, del griego mono, “uno” y andria, “hombre” y la poliandria “muchos hombres”. Ahora, monogamia implica “un cónyuge”; poligamia, “varios cónyuges” independientemente del sexo al que se le aplique el término. Una vez aclarado el sub título, que parece un galimatías reproductivo de quién se acuesta con cuántos, aunque se sienta mareado, era necesario para poder continuar.

Los hombres buscan la poliginia para esparcir sus genes, las mujeres ingresan a los harenes para obtener recursos y asegurar la supervivencia de sus hijos. Pero éstas no son motivaciones conscientes. Si se le pregunta a un hombre porqué quiere una segunda esposa responderá cosas como que por su ingenio, su inteligencia, sus carácter agradable, su sentido del humor y puede que hasta diga que por sus pechos. Si se le pregunta a una mujer las razones por las que está dispuesta a compartir un hombre quizá dirá que por los ojos, la sonrisa, la caballerosidad, o la forma de ser.

A pesar de que los datos estadísticos nos digan que casi todas las sociedades humanas conocidas son monogámicas,  puesto que los hombres prefieren casarse con una sola mujer a la vez, lo cierto es que la mayoría prefiere, y de hecho, practica, la poliginia. Es decir, la estrategia reproductiva óptima parece ser monogamia con infidelidad y la poliginia y la poliandria podrían ser estrategias reproductivas alternativas: oportunistas según las condiciones del medio (H. Fisher 1997).

Tal vez hombres y mujeres toleran la monogamia solo porque los hombres no tienen los recursos necesarios para formar harenes y las mujeres porque no son capaces de inducir a más de un varón a suministrarles recursos. Suficiente prueba de poliginia nos las dan los hombres ricos y, o, poderosos.

La infidelidad puede darse por insatisfacción sexual con la pareja habitual, pero tal simplificación no parece suficiente para explicarla desde la perspectiva biológica y evolutiva. No es una justificación.

En la costa meridional del Adriático los hombres jóvenes seducen a las mujeres  extranjeras que han conocido en los hoteles, las playas, bares y sitios de reunión. Como las mujeres jóvenes son custodiadas con celo, los amantes dependen del turismo de temporada para iniciarse en la sexualidad ya que la prostitución no se practica. Adquieren una reputación de audaces amantes que cultivarán toda su vida. Una vez llegan a la edad adulta y se casan ingresan a una nueva red de vínculos sexuales. Casi todos tienen una amante a la que visitan con regularidad mientras el esposo trabaja en los viñedos o botes de pesca. Los hombres de clase media o alta tienen relaciones con mujeres de su misma clase o de una inferior. A veces los sirvientes jóvenes visitan a las esposas de sus patrones mientras estos se citan con sus criadas. Muchos de estos vínculos duran varios años y a veces toda la vida. Pero hay una ley del silencio –omertà-. Nadie habla de ello. El chismorreo daña reputaciones y la familia es el fundamento de la vida social. La vida en familia debe ser preservada y las murmuraciones ponen en peligro tal estabilidad. Las únicas relaciones tabú son entre hombres jóvenes y solteros  y mujeres mayores y sin compromiso, precisamente porque a los hombres jóvenes les gusta alardear.

MUJERES KUIKURU DANZANDO
En las márgenes del río Xingú, del Amazonas brasileño está la aldea de los kuikuru, donde los vínculos extramaritales también son furtivos, pero más complejos. A los pocos meses de la boda a ambos cónyuges se les permite tener amantes a las que llaman ajois (Carneiro 1958). Sus citas son gestionadas por amigos y a la hora convenida se alejan de la aldea con el pretexto de buscar agua, comida o ir de pesca. Sin embargo a diferencia de los hombres del litoral italiano, disfrutan de estos temas, pues todos en la aldea, hasta los niños pueden ventilarlos. Solo marido y mujer evitan hablar entre ellos de sus aventuras y puede ser más que todo porque una vez enfrentados con la realidad uno de los dos podría sentirse obligado a denunciar a su cónyuge: una alteración del orden que nadie quiere. Si uno hace alarde de sus aventuras, pasa demasiado tiempo fuera y descuida sus obligaciones puede ser denunciado y públicamente se discute el problema. Como consideran normal esta libertad sexual el castigo por adulterio es raro.

ALDEA KOFYAR, EN NIGERIA
Para los kofyar de Nigeria, el adulterio tiene una connotación diferente. Si una mujer se siente insatisfecha con su marido y no quiere el divorcio, puede tomar un amante que es legítimo puesto que puede vivir en la casa de su marido. Los hombres kofyar gozan de este mismo privilegio y para nadie de ellos esto es adulterio –para nuestra cultura, sí-. El marido le proporciona el sustento, el amante, mejores genes y así se gana diversidad genética. Una estrategia reproductiva secundaria. La explicación, aunque a algunos les parezca, no es cínica. El cinismo tiene una connotación ética o moral que nada tiene que ver con la biología.

INUITS DEL ÁRTICO
Prestar la esposa, algo habitual para los pueblos inuits (esquimales), es conocido como hospitalidad femenina. Las mujeres inuits se ofrecen como símbolo de hospitalidad a visitantes y extranjeros. Para un marido interesado en cimentar su amistad con un compañero de caza, una forma de hacerlo es ofrecerle los servicios de su esposa. Sólo hay una condición: los tres deben estar de acuerdo y ella copulará con este socio durante varios días o semanas. Para los esposos inuits, el préstamo de la esposa es un precioso ofrecimiento de una amistad duradera, más no como una infracción a las normas sociales. Dos cazan más eficientemente que uno ya que en las duras condiciones del ártico un compañero de caza fiel es garantía de no morir de inanición y poder dejar los genes a la siguiente generación. También es una estrategia reproductiva secundaria.

La tendencia natural de nuestra especie va dirigida a buscar variedad y novedad motivado por la aparente pérdida de interés sexual hacia la pareja conocida, el llamado efecto Coolidge, del cual hablamos aquí aquí. Habituación, en otras palabras, y se sabe que hasta los protozoos  la experimentan, pero en las especies inteligentes o muy socializadas es más intensa.

Los hombres buscan más compañeras sexuales que las mujeres y tienen menos escrúpulos en la selección de una compañera ocasional. El éxito de la prostitución se debe a que la oferta femenina es más alta que la masculina –los llamados gigolós-; además, los hombres tienen una mayor tendencia a consumir pornografía que las mujeres.

Un hombre promiscuo puede embarazar a muchas mujeres, aunque no esté seguro de su paternidad. Una mujer promiscua logra mejorar su progenie (y puede que en el pasado haya funcionado así, dadas las pruebas encontradas en los últimos reductos de cazadores-recolectores en Australia y el desierto de Kalahari) si elige bien sus escarceos (mejores genes del amante), conservando además al marido quien le ayuda en la crianza y siempre estará está segura de su maternidad. En este contexto el hombre resulta perdedor al tener que gastar su tiempo y recursos en unos genes que podrían no ser los suyos. Un solo desliz y la próxima camada podría ser del macho vecino. Estudios serios llevados en el Reino Unido muestran que entre un 10 y 12% de los bebés nacidos en los hospitales no son hijos biológicos del padre nominal. En Chicago una correlación entre los grupos sanguíneos de bebés, padres y madres  demostró que un 20% no eran legítimos. En un hospital español  se hicieron estudios genéticos y encontraron que el 16% no eran de los padres que creían ser. Y es que en la naturaleza se utilizan tres estrategias para intentar contrarrestar esto: Vigilar celosamente a la hembra, alargar la cópula y copular frecuentemente. Los humanos tenemos un poco de las tres.


En todo caso la ligereza de cascos –aprendida o no-, no es el único componente de la mente de un hombre.  A veces el deseo conduce al comportamiento, a veces no, porque otros deseos son más fuertes o porque se aplican tácticas de autocontrol. Los gustos sexuales de los hombres pueden calibrarse y dominarse según el atractivo del hombre, la disponibilidad de parejas y la evaluación que él haga de los costes de un flirteo (Pinker 1997).

STEVEN PINKER

CELOS

Los celos son diferentes en hombres y mujeres. El hombre es menos tolerante con la infidelidad, o más celoso. Quiere evitar invertir sus recursos en unos genes que son ajenos. La mujer cela porque quiere evitar que su pareja invierta tiempo y recursos en otra pareja e hijos que no son los suyos. Lo celos masculinos se enfocan en lo sexual; los femeninos en lo emocional. Esta es la razón por la cual algunas mujeres perdonan a su pareja infiel: la simple relación de sexo casual les produce menos incomodidad que las muestras de compromiso y generosidad con otra mujer.


PORNOGRAFÍA

Los zoólogos han demostrado que muchos machos de aves y mamíferos son capaces de cortejar una gran cantidad de objetos que presentan una vaga semejanza con las hembras: otros machos, hembras de otras especies, hembras de la misma especie que han sido disecadas y expuestas en madera, partes como una cabeza suspendida en el aire o partes de hembras a las cuales se les ha quitado algunos rasgos como los ojos o la boca.
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Por las asimetrías sexuales que tratamos en una entrada anterior de este blog (“Asimetrías en las células reproductoras”), una mujer fértil nunca tendrá escasez de parejas sexuales dispuestas y en este mercado de la carne, puede buscar y escoger la mejor pareja disponible, que tenga los mejores genes (por su apariencia externa, sus símbolos de ostentación y dominación), u  otros rendimientos,  a cambio de sus favores sexuales. Para una mujer no tendría ningún sentido sentirse excitada al ver un hombre desnudo (la revista Playgirl debe su éxito a que está dirigida más al mercado homosexual que al femenino, es más, no cuenta con anuncios para mujeres). Si la mujer se pudiera excitar con sólo ver a un hombre desnudo, éstos podrían inducirla a tener relaciones sexuales  simplemente exhibiéndose, y de este modo su posición negociadora y de escogencia se vería comprometida. Los hombres ven a las mujeres desnudas como una invitación, las mujeres ven a los hombres desnudos casi como una amenaza. Las mujeres no buscan contemplar a hombres extraños desnudos o representaciones de relaciones sexuales anónimas. Las mujeres a veces pueden excitarse cuando consienten en contemplar retratos de relaciones sexuales, pero no los buscan. Las mujeres son más exigentes que los hombres a la hora de dar su consentimiento a tener relaciones sexuales, pero una vez que han consentido en tenerlas no hay ninguna razón para creer que son menos activas a la estimulación visual.
  
En el mercado de los medios de comunicación, el equivalente más cercano de la pornografía para las mujeres son las novelas románticas y de seducción (Pinker 1997), en las cuales el sexo (implícito) se practica en el entorno de las emociones, de la mano de coquetería, el galanteo y expresiones de enamoramiento reales o fingidas.
Carmen Martínez-Bordiú, la nieta del dictador Francisco Franco, quien se casó tres veces (Alfonso de Borbón, Jean-Marie Rossi y José Campos), nunca ha tenido pelos en la lengua, ni siquiera para ventilar asuntos de sexo ante los medios de comunicación, durante una entrevista a la edición española de la revista Vanity Fair en agosto de 2012, dijo: “Yo distingo muy bien los sentimientos del sexo. Las mujeres que me hablan íntimamente suelen mezclar sexo con romanticismo. Yo no digo: <este hombre me quiere>, sino: <es un polvo y se acabó>”.


Parte del éxito de la industria pornográfica se debe a la explotación de cómo funciona nuestro cerebro. Hoy, gracias a los descubrimientos de un grupo de investigadores de la Universidad de Parma, Italia, a finales de la década de 1990. Giacomo Rizzolatti, Giusepe Di Pellegrino, Luciano Fadiga y Vittorio Gallese podemos explicar el mecanismo de cómo funciona en nuestro cerebro. Descubrieron por casualidad (serendipia) un tipo de neuronas a las que llamaron neuronas espejo. Estudiaban los lóbulos frontales de un mono, en donde hay un grupo de neuronas que se activan cuando éste realiza una acción concreta, mover una palanca, tomar una fruta, mover una mano,  un dedo (tengamos en cuenta que una sola neurona no mueve una mano o un dedo, sino que forma parte de un circuito que ejecuta una tarea específica, pero su respuesta permite escuchar indiscretamente al circuito). Nada nuevo hasta aquí. Neuronas motoras. Pero observaron algo extraño: esas mismas neuronas se activaban no sólo cuando el mono ejecutaba una acción, sino ¡también cuando veían ejecutar la acción a otro mono! No eran meras neuronas motoras sino que estaban adoptando el punto de vista de otro animal. Interpretan la mente de otro animal y en los humanos ha llegado a un nivel de sofisticación de interpretaciones complejas. Se cree que son esenciales para aprender e imitar movimientos corporales, de labios y lengua para el habla y para adquirir habilidades sociales. Este descubrimiento ha sido muy importante para comprender parte de lo que pasa en los cerebros quienes padecen autismo, pero aún falta mucho por descubrir sobre cómo están “cableados”. El caso es que están relacionadas con el aprendizaje y la imitación, la empatía y el contagio emocional. Además de funcionar como un espejo de lo que hace el otro, las neuronas motoras reciben una orden de “tranquilo, no te muevas que no es contigo”. Igual recibe el cerebro las imágenes visuales pornográficas involucrando a las neuronas espejo, pero la excitación no es de control voluntario. La mayoría de nuestros parientes primates poseen neuronas espejo, pero a ellos no los excita la imagen de otro congénere copulando o en actitud de apareamiento. La neurociencia tiene mucho en donde investigar sobre las neuronas espejo y quizás las respuestas nos ayudarán a entender mejor cómo evolucionó nuestro cerebro cuando nos separamos de ellos en la línea evolutiva.


VENUS DEL PALEOLÍTICO
Lo cierto es que el macho de la especie humana se excita al ver a una mujer desnuda, no sólo en carne y hueso, sino en películas, dibujos, fotografías, muñecas y postales. Disfruta con esta identidad tomando una cosa por otra y mantiene una industria mundial que sólo en los Estados Unidos mueve más de 10 mil millones de dólares al año, mucho más que los deportes y la cinematografía. Los dibujos y estatuillas encontradas por paleontólogos indican que quizás en el pasado también cumpliera las mismas funciones, pero con menos sofisticación que hoy.

sábado, 14 de marzo de 2015

ASIMETRIA EN LAS CÉLULAS REPRODUCTORAS



HOMBRE Y EPIORNIS
Los óvulos son grandes, costosos y escasos. En las hembras humanas al llegar el feto a su quinto mes de desarrollo se da comienzo a la formación de los óvulos que servirán años más tarde para la reproducción. Una vez iniciada la primera división nuclear el proceso se detiene en una especie de animación suspendida y se reanudará años más tarde cuando uno de ellos salga al encuentro de un espermatozoide. Los espermatozoides son abundantes, pequeños y baratos en términos evolutivos. La relación entre los pesos de uno y otro es de 1 a 85.000 y pese a nuestra arrogancia no somos la especie con la asimetría más pronunciada. Puede que usted consuma a la semana dos o cuatro óvulos pues los huevos de las aves son óvulos. El huevo del epiornis o ave elefante, Aepyornis maximus, ave de la isla de Madagascar, extinguida en la edad media por los colonos europeos, medía hasta 30 centímetros de diámetro, llegaba a pesar hasta 12 kilos y podía contener en su interior hasta 9 litros; equivalía a 220 huevos de nuestras gallinas u ocho de avestruz -los cuales pesan un kilo y medio. Uno de estos huevos de epiornis fue subastado en 2014, por la casa Christie's de Londres en más de 220 mil dólares.
  
Una mujer puede producir alrededor de 400 óvulos durante toda su vida, un hombre, 300 millones de espermatozoides en cada eyaculación, suficiente para repoblar el mundo en menos de treinta días.
HUEVO DE EPIORNIS SUBASTADO EN 2014



Esta asimetría produjo algunas estrategias reproductivas diferentes entre machos y hembras. El macho se exhibe y no le importa la calidad de su pareja, sólo la cantidad –mucho nunca es suficiente- (Pinker 2000). La estrategia de los machos es copular el mayor número de veces con el mayor número de hembras. Para la hembra la estrategia óptima es diferente: la hipergamia, esto es seleccionar la pareja de mayor calidad, la que tenga los mejores genes. Para el macho cantidad, para la hembra calidad y para ambos variedad en el sentido genético. De tal manera que en el escenario en que se desenvuelve la vida algunos machos triunfan, muchos pierden, al tiempo que todas las hembras ganan. Así uno estaría tentado a creer que las adaptaciones anatómicas,  fisiológicas y sicológicas están dirigidas a facilitar la reproducción: error. Aunque a la hembra le conviene que su óvulo sea fecundado no le resulta adaptativo que ello ocurra con demasiada facilidad ni con el primer postor. Esto conduce a la guerra espermática entre los machos de casi todas las especies, incluida la nuestra. Primero el macho propone (se exhibe) y la mujer decide, en la mayoría de los animales, y los humanos no somos la excepción, a pesar de que nos gusta pensar que somos quienes escogemos. Craso error: son las hembras las que escogen. La cantante Miley Cyrus lo entendió perfectamente, puesto dijo una vez: "el sexo es algo mágico, se debe vivir al máximo, pero no con cualquiera".

ESPERMATOZOIDE FECUNDANDO UN ÓVULO
 Una vez superado este escollo el resto está oculto a nuestros ojos, pero no a los de los investigadores. El bajo pH, o alto grado de acidez del medio en el que deben competir los minúsculos nadadores parece diseñado no sólo para proteger de gérmenes patógenos al recinto femenino, sino para poner a prueba a los competidores de los cuales sólo uno sube al podio, pero para los demás no hay medalla de plata y bronce: sólo oro para el ganador. Una competencia diseñada para que todos pierdan menos uno. Diezmado el pequeño ejército por la acidez del medio, se encuentran con otra línea de defensa, el moco cervical rico en anticuerpos para actuar contra el esperma. Pero la evolución avanza creando contra-estrategias. Es como una carrera armamentista. Un 30% de los espermatozoides son defectuosos en apariencia (con doble cola, con cola helicoidal, bicéfalos o con el cuerpo retorcido); antes se creía que era una patología, pero es una estrategia  para enfrentar la competencia. No producimos, como algunos insectos, tapones copulatorios que impiden a los espermatozoides escurrirse o que los de otro macho penetren a la hembra;  ni alargamos exageradamente el coito como hacen los perros, dándole tiempo a los espermatozoides para alcanzar un óvulo. Nada de eso. Esta “infantería, aparentemente defectuosa”, interfiere con la de los competidores. Hoy sabemos que la eyaculación humana ocurre en una serie de tres a nueve pulsos (chorros). Las muestras químicas tomadas de la primera mitad sirven como protección contra los químicos a los de la segunda mitad y también contra los de la segunda mitad de otro macho que se haya anticipado.  El pulso final contiene una sustancia espermicida y pegajosa cuya función es combatir el semen de otro macho que copule enseguida, es decir que este exceso al secarse interfiere y bloquea la “avanzadilla” de otro macho que lo haga enseguida. Es más, las colas de los considerados “defectuosos” se entrelazan formando una barrera protectora que impide el paso con facilidad a los espermatozoides de otro macho. Se ha encontrado que cuando alguien copula con una extraña el número  de espermatozoides es más alto que lo normal, esto con el fin de “ahogar” a aquellos que pudiera haber aportado una posible pareja horas antes. Igual sucede cuando una pareja ha estado separada por un tiempo, por viajes, necesidades, negocios, etc. Pero cuando la pareja es estable este es un derroche inoficioso y el nivel se reduce al mínimo aceptable. Economía evolutiva.


EFECTO COOLIDGE
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EL PRESIDENTE COOLIDGE Y SEÑORA
Este término es utilizado tanto en biología, como en psicología y describe un fenómeno observado prácticamente en la totalidad de especies de mamíferos en los que se ha estudiado. Tanto en machos, como en hembras -aunque éstas en menor medida-, muestran un incremento en la disposición a copular ante la presencia de nuevos compañeros. Se cree que el término fue acuñado por el etólogo Frank A Beach, por sugerencia de uno de sus estudiantes durante un ciclo de conferencias sobre psicología.

El caso es que aunque esta anécdota parece más espuria que cierta, cuenta que cuando al presidente Calvin Coolidge y a la señora les mostraban por separado una granja experimental gubernamental, al acceder al área de las gallinas, la señora Collidge se dio cuenta que uno de los gallos se apareaba frecuentemente. Preguntó al encargado la frecuencia conque lo hacía y éste respondió: “docenas de veces al día, mi señora”. La señora Collidge le dijo: ”encárguese de que el señor presidente se entere”. Cuando el presidente se enteró le preguntó al encargado: “¿Siempre con la misma gallina?” y este negó rotundamente: “¡No, señor presidente!, con una gallina distinta cada vez”. Coolidge se quedó pensando y de pronto le dijo al encargado: “que la señora Coolidge se entere de esto”.

domingo, 8 de marzo de 2015

POR QUÉ A LOS HOMBRES LES GUSTAN LAS MUJERES JÓVENES




Barbie
Aunque esta frase es un lamento frecuente de la mayoría de las mujeres lo que voy a decir aquí no es una justificación. Descripción no es prescripción.  La ciencia describe cómo funciona el universo. En la mayoría de las otras ramas de la ciencia los descubrimientos no afectan la arrogancia cósmica  o biológica del Hombre. En biología sí. Las religiones quieren arrogarse para sí la explicación de cómo funciona el universo y eso es competencia de las ciencias. Aunque algunos hombres de ciencia sostengan que ciencia y religión  son magisterios separados, lo cierto es que como dice el biólogo Richard Dawkins, la religión le pisa el césped a la ciencia.
Jessica Rabbit

Un cutis sin manchas y terso, un cabello brillante y abundante, una cintura estrecha, unas caderas más anchas que la cintura, una simetría en el rostro y el cuerpo, unos ojos brillantes, dientes en buen estado, unos senos abultados y firmes son indicadores de belleza, juventud y buena salud. En conclusión, fertilidad y buenos genes. Porque no vale la pena embarcarse en una costosa aventura reproductiva con alguien que no muestre poseer una buena calidad biológica, cuyas deficiencias se reflejarán luego en herederos defectuosos. Estas preferencias evolucionaron en un mundo primitivo y de difícil supervivencia, mucho antes del gran desarrollo de nuestras preferencias culturales y de la cirugía cosmética. Por supuesto que un pecho grande y duro tiene un considerable poder de atracción para los hombres porque está relacionado directamente con los indicadores de fertilidad y funciones reproductivas, lo cual garantiza una buena alimentación para la cría. De allí que la revista Playboy y Soho hayan explotado su gran negocio y los cirujanos plásticos se hayan enriquecido utilizando implantes. Claro que desde una perspectiva anatómica, los senos de la mujer son desproporcionadamente abultados y poco funcionales para la lactancia. En los chimpancés y otros primates, los senos apenas sobresalen, destacándose los pezones, configuración ésta que le permite a los pequeños simios succionar la leche materna con mayor comodidad y eficiencia que a los bebés humanos.

En realidad las mujeres son más tolerantes con la falta de juventud de sus parejas y soportan hasta cierta fealdad en ellos. Y es que ambos sexos tiene estrategias reproductivas diferentes: el hombre busca juventud y belleza, la mujer prefiere aquella pareja que presenta una mayor disponibilidad de recursos o un mayor potencial para obtenerlos para ella y su descendencia. Pero ésta condición no es siempre suficiente para ellas, pues requiere cierto grado de certeza acerca de que los recursos serán ciertamente invertidos en la crianza y no en otros asuntos, o en aventuras ajenas. Y es que aparearse con machos de mayor edad es ventajoso, pues es garantía de buena salud, ya que su poseedor ha conseguido sobrevivir en un mundo de difíciles condiciones y esos genes irán a parar a la cría. Tómese a un hombre arrogante, desagradable, hasta feo, pero con una billetera abultada y el resultado, como por arte de magia, es un hombre irresistible. ­El dinero es el gran ­afrodisiaco para las hembras humanas. ­­

Siempre ha sido una preocupación entre los expertos explicar los motivos que han llevado a muchas especies de mamíferos a practicar la monogamia –más del 80% no lo son-. Las hipótesis son muy variadas y caminan en el resbaladizo terreno de la especulación. Aparentemente nuestra especie es monógama. Pero esta es sólo una percepción que tenemos algunos grupos humanos, debido a la cultura en la que desarrollamos nuestra existencia. Hoy sabemos que en muchas culturas existen otras formas de relación entre los dos sexos, de manera abierta o más o menos encubierta, y la evidencia disponible nos lleva a una pensar, con una simple reflexión, que la monogamia no es patrimonio del comportamiento de nuestra especie.

La monogamia estricta puede ser un suicidio biológico cuando un miembro de la pareja es estéril o infértil ya que la eficacia reproductiva de un individuo (o especie) está en conseguir que sus genes pasen a la siguiente generación y un compañero infértil equivale a dinamitar el nido.

En la monogamia serial o seriada, cuando las mujeres envejecen, los machos se divorcian y consiguen mujeres más jóvenes, más fértiles y más atractivas. Como promedio los hombres de todo el mundo se casan con mujeres tres años más jóvenes que ellos. En Estados Unidos, los hombres que se vuelven a casar, preferiblemente escogen una mujer que sea cinco años más joven que ellos; pero si se casan una tercera vez la progresión aumenta y a menudo toman por esposa a una mujer ocho años más joven. Aquí hay que aclarar que la atracción de un hombre hacia una mujer mayor que él, es más de cálculo frío que de atracción, casi paradójicamente están utilizando la estrategia de las mujeres. El filósofo Arthur Schopenhauer, sin conocer el soporte de la actual psicología evolutiva, tuvo luminosas intuiciones que hoy día son válidas ya que coinciden con los descubrimientos más recientes. Para el varón, dice el filósofo, el principal factor de decisión es la edad de la mujer: “tenemos una clara preferencia por las mujeres entre 18 y 28 años. Fuera de esa edad ninguna mujer nos excita…” Exagerado el filósofo.

Arthur Shopenhauer

La ecuación de la juventud y la belleza parecen ser los pilares en los que se fundamenta la obsesión de los hombres por las mujeres en casi todas las culturas. La apariencia física del hombre no declina tan rápidamente cuando se hacen mayores, no por la existencia de un doble criterio en nuestra sociedad, sino porque la fertilidad del hombre no declina tan rápidamente con el paso de los años.

Aunque parezca contra evolutivo  la menopausia en las mujeres (y recientemente descubierta en las ballenas) se compadece fatal, ya que no se ve qué importancia darwiniana pueda tener el hecho de no poder reproducirse. Si la eficacia reproductiva se mide por el número de descendientes que deje cada individuo, la menopausia parece darle un golpe a ésta ya que con los años va disminuyendo la probabilidad de que una hembra deje descendencia una vez superada determinada edad.

El embarazo y el parto (en las hembras humanas) conllevan cierto riesgo de muerte para la madre –ahora menos, dados los avances en medicina e higiene-, y si como sabemos, es la madre quien soporta el peso del cuidado y crianza del hijo, más que el padre –por cierto muy prolongado en nuestra especie-, el parir un hijo cada dos o tres años implicaría, en caso de muerte de la madre, que los más pequeños quedarían sin el soporte para salir adelante, lo cual es costoso biológicamente puesto que se han invertido recursos y tiempo valiosos en el cuidado de esas crías ya nacidas. La menopausia de las hembras habría aparecido como una estrategia para asegurar el  éxito de las crías de partos anteriores. Como en el varón la inversión parental es menor,  su edad reproductiva es más larga. Es una tragedia para una cría quedarse sin madre, ya que podría no sobrevivir, en cambio, de hecho, muchas crías salen adelante sin la presencia física del padre.

Comoquiera que arriba hablamos de las ballenas permítanme una pequeña digresión sobre éstas ancianas antes de continuar. Laurent Brent, Darren Croft y sus colegas de la Universidad de Exeter y Nueva York, han descubierto recientemente que  dos especies de cetáceos (ballenas), la Orca, Orcinus orca y el calderón tropical o ballena piloto de aleta corta, Globycephala macrorhynchus, muestran larga vida tras la menopausia. Esto se había convertido en un dolor de cabeza para los biólogos evolutivos al no poder explicar las ventajas  o beneficios de que estas abuelas sobrevivieran tanto tiempo después de haber sobrepasado la edad de reproducción. La explicación, según los datos, está en que estas abuelitas transmiten cultura ecológica –transmisión horizontal de lo aprendido (memes, para Richard Dawkins)- al grupo familiar dirigiéndolo cuando salen a cazar  salmones, sobre todo en los años difíciles cuando este bocado escasea  ya que tienen un mejor conocimiento del entorno y de las hambrunas pasadas lo cual podría representar la diferencia entre la supervivencia o la muerte. Este es el beneficio darwiniano que las  ballenas abuelas (menopáusicas) aportan a los jóvenes que llevan sus genes y así se asegura que pasarán a la siguiente generación.

Lo importante para el hombre, un animal visual, es la proporción entre la talla de la cintura y la cadera –perímetro de la cintura entre el de la cadera- la cual es de entre un 0,67 y 0,80 en la mayoría de las mujeres fértiles; mientras que en el caso de los hombres, los niños y las mujeres posmenopáusicas se sitúa entre el 0,80 y 0,95. Para el caso de las mujeres se ha encontrado que una proporción menor entre cadera y cintura es un correlato de juventud, salud, fertilidad, no estar embarazada y no haberlo estado antes. El profesor hindú Devendra Singh mostró a centenares de personas de diversas edades, sexos y culturas fotografías e imágenes generadas por ordenadores de cuerpos femeninos de diferentes tamaños y formas. Todos encontraron que una proporción del 0,70 o inferior es la más atractiva. También midió las medidas en las chicas de los desplegables de la revista Playboy y en las vencedoras de los premios de belleza durante siete décadas y encontró las mismas proporciones, aunque el peso había disminuido. Dicha proporción se mantiene incluso hasta para las estatuillas de Venus del paleolítico Superior. A ello se bautizó “coeficiente de atracción física”. Según el científico una proporción inferior a 0.67 podría estar indicando enfermedades cardiacas y o diabetes. Y puede ser  el caso de la muñeca Barbie, que tiene una proporción de 0,54  lo mismo que la muñeca Jessica Rabbit, de la película Quién engañó a Roger Rabbit, de Robert Zemeckis, el director de la películas El Vuelo, Forrest Gump y Náufrago.
Kate Moss
 Modelo de pasarela

Para otros científicos es más importante la simetría que el coeficiente de atracción física. El caso es que quienes alimentan esta tendencia, o son las mujeres que las usan, o son los hombres que las diseñan, ya que la venta de corpiños, sujetadores, miriñaques, recubrimiento para los bustos, cotillas, fajas, pliegues y cinturones de hebilla ancha dan vida a una industria de millones de dólares.

Twiggy
Modelo de pasarela

Aparte de la literatura científica se ha escrito más sobre el peso de las mujeres que sobre cualquier otro tema de la belleza. En Occidente las mujeres que aparecen en las pantallas cinematográficas han ido pesando cada vez menos a medida que transcurren las décadas, hecho que considerado como un capricho de la belleza y de la opresión sobre las mujeres, seres de los cuales se espera que se ajusten a estos criterios por muy irracionales que puedan parecer. Quizás las modelos esbeltas y delgadas (aparte de algunos genes) puedan ser las culpables de la anorexia que padecen las adolescentes. Con todo, el peso puede que sea la última parte en importancia de la Belleza. Singh también encontró que la mujer obesa y la mujer delgada son consideradas menos atractivas (y de hecho, menos fértiles), pero que existe una gama de pesos considerados atractivos y que la figura, es decir, la proporción entre cintura y la cadera, es más importante que la talla. El revuelo que suscita la delgadez se aplica más a mujeres que posan para otras mujeres que a mujeres que posan para hombres, pues las modelos de pasarela son más delgadas que las modelos fotográficas.


Helena Christensen
  Modelo fotográfica


Cindy Crawford 
Modelo fotográfica
Dado que calibramos nuestros estándares de belleza con relación a las personas que vemos, y entre esas están nuestros vecinos virtuales que se exhiben en los medios de comunicación, una ración diaria de personas virtuales y artificialmente bellas, puede que haya influido en re calibrar nuestras escalas y hacer que las reales –incluyéndonos nosotros mismos-, parezcamos feos. Y cuando me refiero a artificialmente bellas, estoy hablando de que ahora disponemos de una tecnología para estimular y exagerar las señales de juventud, feminidad y salud. Sombras de ojos, lápiz labiales, pintura para las cejas; productos que incrementan el brillo, cambian el grosor y color del cabello; sujetadores y ropa que simulan senos más abultados; cirugías estéticas y correctivas. Todo ello hace parecer a las mujeres de mediana edad adolescentes ancestrales ya que si bien la industria de la belleza no es una conspiración contra las mujeres, tampoco es inocente del todo.
Bar Refaeli
 Modelo fotográfica


Pero si la dieta y el ejercicio pueden contribuir a mantener la cintura más delgada y disminuir la proporción cadera cintura, el peso es un factor principal en la competición entre las mujeres para conseguir el prestigio social en una época en la que las mujeres ricas probablemente son más esbeltas que las pobres, inversamente a lo que debería ser lo habitual, ya que en el pasado evolutivo de nuestra especie la delgadez implicaba carencia de alimentos y por tanto bajas probabilidades de fertilidad y de condiciones para sacar adelante la descendencia.