sábado, 11 de abril de 2015

EVOLUCIÓN Y BIPEDALISMO II ORIGEN


POSIBLE ORÍGEN

La evolución del bipedalismo es tan fascinante que todos los biólogos se han referido a ella alguna vez; pero Jonathan Kingdon, zoólogo y artista, fue más lejos: escribió todo un libro sobre ella, Lowly Origin, en donde se refiere a trece hipótesis, algunas de ellas no excluyentes, es decir, se pueden complementar. Pasaremos revista a las más plausibles, a la del mismo Kingdon y llegaremos hasta la de Richard Dawkins, que por supuesto es ulterior a la publicación del libro.
Chimpancé y Humano moderno
De nada sirve preguntarse sobre las ventajas del bipedalismo, porque si así fuera los creacionistas nos dirían que también serían bípedos los gorilas, chimpancés y otros mamíferos. A pesar de que hay estudios sobre ello, no hay evidencia concluyente para asegurar que con dos patas se corre mejor que con cuatro o viceversa. Todo depende del entorno en que evolucionó cada especie y la presión selectiva de sus depredadores, el ambiente o las condiciones para conseguir alimentos. El guepardo, Acinononix jubatus, o chita, mamífero cuadrúpedo, puede alcanzar velocidades entre 95 y 115 kilómetros por hora, pero en carreras cortas de sólo 400 o 600 metros y luego debe refrigerarse durante un buen tiempo antes de poder correr nuevamente. Pero todo ello lo debe a modificaciones anatómicas y estructurales: una espina dorsal flexible, un corazón mas grande proporcionalmente a su tamaño (entre los felinos) y una cola larga que le da estabilidad en la carrera ya que la utiliza como contrapeso.  El avestruz, Struthio camelus, ave bípeda, llega hasta los 90 kilómetros por hora. Aunque algunos de los ancestros de las aves, los dinosaurios, eran bípedos, no lo eran en el sentido estricto; las aves son bípedos, pero siguen siendo horizontales, no verticales como los humanos.
Con un entrenamiento adecuado, los chimpancés y otros cuadrúpedos son capaces de aprender a caminar sobre dos patas, pero también lo pueden hacer en forma espontánea. 

Los orangutanes y los gibones son mejores bípedos y los sifakas de Madagascar lo hacen con el garbo de una bailarina, brazos en alto. (Ver vídeo de Sifakas danzando en este enlace):  https://www.youtube.com/watch?v=_EvfWxVzDjY

La estructura corporal de una especie debe satisfacer las necesidades del poseedor; por eso los monos y simios cuadrúpedos son pésimos corredores. Su anatomía y fisiología evolucionó para trepar, no para correr. De tal suerte que cuando nuestros antepasados se irguieron sobre dos patas, debemos descartar que lo hicieron para competir con avestruces o guepardos. No disfrutaron de ninguna ventaja significativa en cuanto a eficiencia y velocidad o gasto energético; por tanto su beneficio  hay que buscarlo en otro lado.
Maxime Sheet-Johnstone, de la Universidad de Oregon, ha conjeturado que nuestros antepasados se irguieron sobre dos patas para hacer ostentación del pene (los machos) y las hembras para ocultar sus genitales, los cuales en las hembras cuadrúpedas quedan más  a la vista. Pero porqué sólo la debemos aplicar a nuestra especie y no a otros primates.
También se ha conjeturado que nos pusimos de pie, no por ser una buena opción de desplazamiento, sino porque nos dejaba las manos libres para hacer otras cosas, como acarrear las crías o el alimento, el cual se podía utilizar para intercambiar favores con el beneficiario. Steven Pinker dice que antes de inventarse el frigorífico, la mejor despensa era la barriga de un compañero. Pero, ¿cómo? Si una vez ingerida ya no estaba disponible. Pues en el sentido de que era una deuda de gratitud y cuando la situación se invirtiera, éste podría en compensación devolver el favor, siempre y cuando no fuera un tramposo –los políticos no eran abundantes en esos tiempos, creo-. Hay casos documentados de chimpancés que comparten el alimento a cambio de favores. ¿Ese es el origen del simbolismo del dinero? Es más, los machos lo hacen a cambio de favores sexuales y no crea que somos la excepción. Cuando un macho de nuestra especie quiere cortejar a una hembra ¿no es frecuente invitarla a cenar?
Intercambio de favores sexuales, aunque ella piense que es romántico.



El antropólogo estadounidense Owen Lovejoy, le dio una vuelta de tuerca más a esta teoría. Propone que la lactancia de una cría era un estorbo a la hora de salir a recolectar comida. Como la malnutrición es causa de escasa producción de leche también retrasa el destete; mientras la hembra está lactando es estéril. Un macho que lleve comida a la hembra acelera el destete y la vuelve más receptiva y disponible a copular; más cópulas implica mayores probabilidades de volver a tener una cría; a más crías mayor eficacia biológica, (fitness), más eficacia biológica implica un grupo más numeroso, lo cual lleva a mejores probabilidades de supervivencia comparado con otros grupos en los cuales los machos se atragantan de comida en el lugar donde la encuentran, sin acarrear nada a casa. (Ver vídeo de gorila erguido en este enlace):  https://www.youtube.com/watch?v=hATmGjYALkg
Otra hipótesis supone que nos levantamos en dos patas para incrementar la altura al atisbar por encima de la hierba de la sabana arbolada aumentando la probabilidad de detectar a las presas y a los depredadores. También implica menor exposición a los rayos del sol que a cuatro patas, el cual solo cae en la coronilla protegida por una copiosa mata de pelo. El calor se disipa más eficientemente estando en posición vertical. El pelo del cuerpo, excepto en la cabeza, las axilas, las cejas y los genitales sobraba y si le añades un incremento en la actividad de las glándulas sudoríparas, tenemos un buen argumento para explicar nuestra desnudez, en el sentido de lampiños, como lo expuso el zoólogo británico Desmond Morris – no en cueros-. No es que hayamos perdido el pelo del cuerpo completamente, tenemos la misma cantidad que un chimpancé, es que se redujo el grosor, excepto como dijimos arriba en la cabeza, las cejas, las axilas y los genitales, estos últimos tal vez sirvan como difusores de las feromonas.
Richard Dawkins acude a la selección sexual como motor de la evolución en direcciones arbitrarias sin sentido utilitario aparente-, como en el caso de la cola del pavo real; como segundo ingrediente, la tendencia a imitar, sobre todo nosotros los humanos, aunque los chimpancés también son imitadores no hay ninguna razón para creer que los australopitecinos no lo fueran; y como tercer ingrediente, la costumbre de los simios de erguirse temporalmente sobre las patas traseras en demostraciones de agresividad o de interés sexual. Quizá en alguna comunidad de nuestros antepasados se volvió de moda erguirse en las extremidades posteriores, lo cual era cool y se transmitió culturalmente –horizontalmente, es decir aprendido-, como se sabe que existe en algunas comunidades de chimpancés para “pescar” termitas con una pajita, extrayéndolas del nido, o cascar nueces con piedras. Aunque parezca “lamarckiano”, no lo es -una especie de efecto Baldwin, el cual traté aquí. Me explico, aquellos individuos que se erguían en dos patas –y quienes aprendían-, tenían mejor éxito con las hembras y por tanto mayor eficacia reproductiva –dejaban más hijos-, los que a su vez tenían mayor tendencia a imitar a sus padres. Y las hembras que tenían preferencia por aquellos machos “fanfarrones” daban a luz hijas a quienes le gustaban los ostentadores.  (Ver vídeo de chimpáncé erguido en este enlace)https://www.youtube.com/watch?v=RO2Yy0M8N0Y

Como dijimos más arriba Jonathan Kingdon propone que nuestros antepasados modificaron la cintura escapular (hombros) y pélvica producto de una pre adaptación al acuclillarse para buscar insectos, caracoles, tubérculos y todo lo comestible en el suelo. Para hacerlo necesitaban una plataforma estable (los pies) mientras sin moverse con los largos brazos escarbaban. Como andar en la copa de los árboles es caminar con los brazos el proceso se invirtió, la pelvis se volvió más flexible y la cintura escapular menos.
Diríamos que erguirse y caminar sobre las manos inferiores (pies) es una exaptacion, en la definición del paleontólogo norteamericano Stephen Jay Gould. En Biología exaptación es cuando algo que ha evolucionado por selección natural, obviamente, para determinada función termina siendo aprovechada y convertida para algo muy distinto -no es una alternativa de la selección natural, sino una ampliación y complemento-.  El ejemplo más común son las plumas de las aves que es pelo modificado y que servía para protección térmica y terminó siendo utilizada para volar; pero hay muchos más ejemplos. Los reptiles desarrollaron mandíbulas de tres huesos con bisagras múltiples para poder tragar presas grandes, pero dos de estos tres huesos llegaron a ser una exaptación que mejoraba la audición de los mamiferianos (martillo y yunque).*  Para algunos Neurocientíficos el lenguaje es una exaptación del pensamiento. También la risa después de una broma -ya que se muestran los dientes-, puede ser una exaptación que podría servir para acabar con una situación de falso peligro.

CONCLUSIÓN
La eclosión del bipedalismo cuenta desde hace varios años con la interpretación clásica de los cambios ambientales que ocurrieron en África y en otros sitios del mundo, hace entre siete y ocho millones de años (expuestos en la entrada anterior de este blog). Resumiendo, los árboles y arbustos cedieron su dominio a las praderas abiertas, cambio que coincidió con un enfriamiento global y la subsecuente expansión de los hielos en la Antártida y posiblemente por primera vez en el Ártico. En el valle del Rift se produjo la regresión de los bosques y expansión de las sabanas. Así el bipedalismo fue una respuesta a las nuevas condiciones ambientales. Este tipo de locomoción favoreció a los homínidos que salieron del bosque (obligados por la reducción de éste) para sobrevivir en la sabana. La locomoción bípeda permitió otear por encima de las altas hierbas y matorrales, además de mitigar los efectos nocivos de la exposición a los rayos del sol al reducir la superficie de exposición. La locomoción bípeda fue la respuesta eficaz a un régimen climático estacional, pero cambiante.
Para otros esta explicación no los satisface, puesto que hay algunas evidencias de que el bipedalismo se originó en el bosque y no en la sabana, como es el hecho del halux abducido (separado) de Lucy, Australopithecus afarensis y el de Little Foot Australopithecus prometheus, encontrado por Ron Clarke en 1997, en Sterkfontein, Sudáfrica; fósiles que además tiene las falanges de manos y pies curvadas como ocurre en los primates que acostumbran a agarrase a las ramas. El halux abducido es típico de animales con una función prensora como la de gorilas y chimpancés, lo cual viene a decir que no eran completamente bípedos, sino arborícolas todavía, ayudándose con manos y pies a subir a los árboles. Puede ser que aún conservaran estos rasgos a pesar del bipedalismo, pero hay que esperar por más estudios que den mayor claridad porque en estas primeras etapas de locomoción bípeda parece que tenemos unos homínidos mixtos: de cadera para arriba encontramos caracteres como el largo de los brazos o la forma de las falanges asociados a un hábitat boscoso; caderas hacia abajo, las piernas tienden a alargarse y adoptar una marcha bípeda adaptada a la sabana.
El aumento del tamaño del cerebro y la liberación de las manos son consecuencias positivas del bipedismo; pero tiene un coste, que trataremos en la próxima entrada.


*Para conocer más del tema, leer el artículo “Llenarse los Oídos de Mandíbula” del libro Ocho Cerditos de Stephen Jay Gould

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