SÍNDROME DE KALLMANN
Si alguna vez ha escuchado a
alguien decir que hay una correlación entre el tamaño de la nariz y del pene, siento
decepcionarle: esta es una premisa falsa; pero si hay una intrincada conexión
biológica, evolutiva, genética, anatómica, conductual y funcional.
Aureliano Maestre de San
Juan, aunque con nombre de compositor del folklore Vallenato no lo era, era un
médico patólogo español. En 1856 al realizar la autopsia de un hombre de
cuarenta años encontró que tenía un pene y unos testículos muy pequeños. Los
familiares del hombre le manifestaron que el difunto no tenía sentido del
olfato y Maestre de San Juan no encontró
bulbos olfatorios en el cerebro del mismo. Años más tarde en Austria apareció
un caso parecido y los médicos empezaron a preguntarle a los hombres con micro
penes si tenían sentido del olfato.
Franz Kallmann, médico
psiquiatra alemán que había emigrado a
Estados Unidos en 1935, fue uno de los pioneros en el estudio de las bases
genéticas de algunos trastornos psiquiátricos. En un estudio con 691 gemelos
esquizofrénicos de Nueva York encontró una concordancia del 86 por ciento para
los idénticos y 15 por ciento para los mellizos. Obviamente fue abucheado por
el establishment de psicoanalistas en
el Congreso Mundial de psiquiatría de 1950 y fue acusado de nazismo por
utilizar los estudios de gemelos (en esa época de post guerra la gran mayoría
de los científicos querían tomar distancia del nazismo, aunque ello implicara
ir en contravía de las evidencias). El tiempo y ulteriores estudios terminarían
dándole la razón a Kallmann respecto a la correlación y causalidad de los genes
con algunos trastornos psiquiátricos.
Antes de ese incidente, en
1944, Kallmann describió el síndrome de ausencia de olfato y gónadas pequeñas
como un trastorno genético poco común, presente en ciertas familias y que
afectaba con más frecuencia a los hombres. Este síndrome lleva ahora el nombre
de Kallmann y no el de Maestre de San Juan, a pesar de que entre uno y otro
habían transcurrido ochenta y ocho años.
Las pesquisas para encontrar
a los genes responsables del síndrome de Kallmann se concentraron en el
cromosoma X (del cual los varones no tenemos una copia de repuesto y que lo
heredamos de la madre). El nombre asignado a este gen es KAL-1, aunque
recientemente se han encontrado otros genes implicados en esta anomalía.
KAL-1 se activa entre la
quinta y sexta semana después de la concepción, no en la nariz, tampoco en las
gónadas, sino en la región del cerebro del embrión que se convertirá en el
bulbo olfatorio –aquel bulbo que Maestre de San Juan no encontró en la
autopsia-. Produce una proteína cuyo nombre es anosmina y actúa como un
pegamento celular, es decir hace que las células se peguen unas a otras. Su
efecto va dirigido a los conos de crecimiento de los axones olfativos que
migran al bulbo olfatorio. La anosmina hace que los conos de crecimiento en la sexta semana* de vida se “descarrilen”, se detengan y se conecten a las
células cercanas. Cuando el embrión que no posee una copia funcional de KAL-1,
por tanto tampoco anosmina, los axones no se conectan con el bulbo olfatorio y
como “sienten” que están sobrando se contraen.
Hasta aquí nada interesante
ni espectacular: El embrión no tiene anosmina, carece de bulbo olfatorio y no sentirá olores en el futuro (anosmia -an, sin; osmia, olor-) o estarán disminuidos
(hiposmia – hipo, poco; osmia, olor-). Pero ¿qué pasó con el
pene? Las células necesarias para activar el desarrollo sexual nacen ¡en la
nariz!, en el órgano vomeronasal, un antiquísimo receptor evolutivo de
feromonas. ![]() |
| Bulbo olfatorio y órgano vomeronasal de un mamífero |
![]() |
| Reptil |
Quizás la anosmina tenga
otras funciones en el cuerpo, pero su efecto sobre el desarrollo sexual es
indirecto. Es más, existen otros genes inactivos o disfuncionales que pueden
llevar a los mismos síntomas y que operan en cascada, es decir uno desencadena
al otro, de tal suerte que KAL-1es uno de los genes que codifica una parte de
la conducta sexual.
En los individuos afectados
con anosmia se ha encontrado sinquinesia de los dígitos (sin, juntos y quinesia,
movimiento); agenesia (ausencia) dental; labio y, o, paladar hendido;
braquidactilia (dedos cortos); sindactilia (dedos unidos) entre otros. La
sindactilia es común en muchos mamíferos, como el siamang, primate hominoideo de los bosques de Malasia,
Tailandia y Sumatra, del que nos separamos hace unos dieciocho millones de años.
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| Siamang |



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