martes, 18 de agosto de 2020

SEROTONINA, TRIPTÓFANO Y CARBOHIDRATOS

    

   La serotonina es uno de los mensajeros químicos (neurotransmisores) que transporta señales entre las células nerviosas del cerebro (neuronas).

   Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) tratan la depresión y se utilizan para el tratamiento de otras afecciones distintas a la depresión, como los trastornos de ansiedad y funcionan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro bloqueando la reabsorción (recaptación) en las neuronas, así hay más serotonina disponible y mejora la transmisión de mensajes entre neuronas, aunque todavía hay polémica sobro cómo lo hacen exactamente. Se les dice selectivos porque afectan principalmente a la serotonina y no a otros neurotransmisores. De los aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) los más comunes son el Prozac (Fluoxetina) y el Zoloft (Sertralina).

   Los ISRS son los antidepresivos que se formulan con más frecuencia.  Pueden aliviar los síntomas de la depresión moderada a grave, incluso pueden volver optimista a gente bastante normal y corriente, y aunque son considerados, por lo general, como relativamente seguros ya que ocasionan menos efectos secundarios que otros antidepresivos también es posible que interfieran con las respuestas de las neuronas a la serotonina.

   Existe un gen en el cromosoma 17 llamado gen transportador de la serotonina que varía en la longitud de una secuencia de activación ubicada en el extremo superior del gen, es decir, una especie de interruptor al principio del gen, diseñado para retardar la expresión del propio gen. Tal como ocurre con muchas mutaciones, la variación de la longitud está producida por un número variable de repeticiones de la misma secuencia, una frase de veintidós letras que se repite entre catorce y diecisiete veces. El 30 por ciento de nosotros tiene dos copias de la secuencia larga, la cual tiene menos capacidad de desactivar su gen. Tales personas poseen más transportador de serotonina, o sea, que circula más serotonina. Ante esto es menos probable que estas personas sean neuróticas y mucho más probable que sean amables que la media, independientemente del sexo, la educación la raza o la renta.

    A partir de esto Dean Hamer considera que la serotonina es la sustancia química que, en vez de aliviar la ansiedad y la depresión, incita a ellas. Y él lo llama el castigo químico del cerebro. Aunque hay pruebas que apuntan en dirección contraria: es decir, uno se siente mejor con más serotonina, no con menos.

   En los países con estaciones hay personas a quienes los cambios de estación les provocan alteraciones emocionales. En verano pueden tener episodios hipomaníacos o maníacos, por el contrario, en invierno pueden caer en profunda  depresión. El canciller Willy Brand tenía episodios recurrentes con la llegada del otoño (días más cortos). Se dice que a veces no deseaba ver a nadie, ni siquiera a su mujer –bueno, a alguno les sucede sin que sea otoño, pero por otras razones. Esto se denomina trastorno afectivo estacional (Seasonal Affective  Disorder, SAD,) y tiene un importante componente genético. La escasa cantidad de luz solar en invierno se constituye en un factor de riesgo para la SAD y el sol mejora los síntomas. El reloj biológico que regula los ritmos de sueño y vigilia, recibe información directa de la luz del entorno, lo que impacta directamente a la SAD. Se da el caso de compañías de seguro estadounidenses que recomiendan a sus clientes de los estados del norte trasladarse a los del sur para menguar los efectos del trastorno. Como vemos, Pequeñas mutaciones en los genes que regulan  el reloj biológico constituyen un factor de riesgo para esta clase de depresiones.

   Existe una curiosa relación entre el invierno, un refrigerio y la somnolencia. Hay personas –una minoría genética, sin que tengamos hasta la fecha una versión de un gen correlacionado con la propensión a este estado-, que las noches oscuras de invierno les llevan a tomar un refrigerio de hidratos de carbono antes de dormir. Estas personas necesitan dormir más en invierno, aunque les parece que su sueño no es reparador. La explicación podría estar en que el cerebro empieza a producir melatonina, la hormona que induce al sueño en respuesta a la oscuridad de las primeras horas de la noche en el invierno. La melatonina se sintetiza a partir de la serotonina, de tal suerte que la serotonina disminuye a medida que se produce la melatonina. Una de las formas de producir más serotonina es aumentar los niveles de triptófano en el cerebro, ya que el triptófano es el precursor de la serotonina. También es cierto que para que haya más triptófano en el cerebro, la formula más rápida es que el páncreas produzca insulina, ya que la insulina hace que el cuerpo absorba otras sustancias químicas similares al triptófano eliminando así a las que compiten por los canales de transporte de triptófano al cerebro. Y la forma más rápida de que se segregue insulina es tomar un refrigerio alto en hidratos de carbono. O sea, en las tardes de invierno, modificar los hábitos alimenticios, como comer galletas, eleva el ánimo porque aumenta el nivel de serotonina en el cerebro.

 

Nota final:

   Dean Hamer es un genetista, autor y productor de filmes conocido por sus contribuciones a la prevención del SIDA/VIH e investigaciones en genética  humana, incluyendo la orientación sexual y la espiritualidad, ambas polémicas ya que en la primera la prensa dijo que había encontrado el gen gay, que realmente no es uno sino alrededor de 12, en alguna parte del cromosoma X, cuyo locus candidato es el Xq28;  en la investigación sobre la espiritualidad, también sensacionalista, versaba sobre un gen en el cromosoma 10  responsable de elaborar la proteína VMAT2 (transportador vesicular de mono aminas tipo2) cuya función es transportar ciertos neurotransmisores como la dopamina, serotonina y epinefrina, documentado en el libro El Gen de Dios (2004). Dick Swaab cree que probablemente ése sea sólo uno de varios genes involucrados y que en consecuencia debió llamarse mejor Un Gen de Dios.

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