Inmersos como estamos en la
pandemia de Covid-19, producida por el SARS-CoV2, los bulos y teorías
conspiranoicas se propagan más rápido que el mismo patógeno tal. Algunos han
llegado a afirmar que es un virus artificial creado en un laboratorio en China
y que por descuido escapó de allí, argumento que no tiene ningún asidero
científico toda vez que es muy parecido a otros virus ya conocidos como el SARS
o el MERS, lo cual es más compatible con la evolución biológica: virus que han
saltado el mundo animal a los humanos (zoonosis) mediante los mecanismos bien
descritos por la biología evolutiva como es la mutación y adaptación. Además
esto implicaría una evolución en paralelo fuera de la tierra, lo cual
requeriría unas condiciones iguales a las de la tierra para que evolucionara y
se pareciera a los virus que ya conocemos aquí.Tampoco tenemos pruebas
concluyentes de que un organismo vivo sobreviva por mucho tiempo en las
condiciones extremas de radiación, presión y temperaturas que se dan en el
espacio exterior, además de las temperaturas infernales cuando ingresan a la
atmósfera (más de 1.500 grados centígrados).
En los últimos días la comunidad científica
se ha quedado estupefacta y ha salido a desmentir las afirmaciones del conocido
discípulo, amigo y colega de Fred Hoyle, publicadas en un artículo de la
revista Advances in genetics, el astrofísico
Chandra Wickramasinghe,. Wickaramasinghe sostiene que el meteorito caído en
China el 11 de octubre de 2019 portaba el monocultivo del virus. aquí Esto es algo
usual en Wickramasinghe ya que junto con Hoyle ha sido por muchos años defensor
de la teoría de la panspermia y del origen extraterrestre de algunas epidemias
como el primer brote de SARS, la gripe aviar (H5N1), la influenza de 1899-1890
y la mal pandemia de 1918-1919.
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| Fred Hoyle |
Aunque la panspermia es una forma de sacar
de la tierra el origen de la vida y que tal vez no explica nada, ya que
traslada el problema a otro lugar, la idea no es nueva puesto que en el siglo V
antes de nuestra era, Anaxágoras ya la había planteado. Ahora bien, la
hipótesis de la panspermia molecular, según la cual en el interior de los
meteoritos, en los granos de polvo interestelar y en el hielo de los núcleos de
cometas provenientes del cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter), el
cinturón de Kuiper (después de la órbita de Neptuno) o la Nube de OOrt (en los
límites del sistema solar), pudo llegar el agua de los océanos primitivos y una
serie de moléculas orgánicas necesarias para la formación de la vida en la
tierra. Por ejemplo,con la misión Rosetta y el módulo Phiale (2014-2015) que
aterrizó en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimeko se pudo descubrir que los
cometas están compuestos por hielo de
agua, silicatos y alrededor de 16 compuestos orgánicos como acetamida,
isocianato de metilo, propanal y acetona. Por otra parte la NASA confirmó la
presencia de glicina, uno de los veinte aminoácidos esenciales para la síntesis
de proteínas fundamentales para la existencia de la vida, en muestras del
cometa Wild2 tomadas por la sonda Stardust. Hoy no cabe duda de que los cometas
contienen además hiero (Fe), magnesio (Mg), sodio (Na), amoníaco (NH3), monóxido
de carbono (CO), cianuro de hidrógeno (HCN),dióxido de azufre (SO2) y ácido
sulfhídrico (H2S). Con todo esto es plausible deducir que muchos de los
compuestos orgánicos e inorgánicos que hoy conocemos, pudieron haber llegado a
bordo de mensajeros interestelares.
Una cosa es la panspermia defendida por
Hoyle y Wickramasinghe y otra la panspermia
dirigida propuesta en 1960 y según la cual la vida en nuestro planeta se
desarrolló partir de microorganismos muy
resistentes formados en algún lugar del
universo y que habrían sido sembrados en la tierra deliberadamente. Partidarios
de esta posibilidad estaban algunos investigadores prestigiosos como Francis
Crick (el codescubridor del ADN) y Leslie Orgel, pero ello no la hace más
cierta.
Panspermia
dirigida o no, la conclusión de Wickramasinghe parece traída de los cabellos
por todo lo que hoy sabemos y que expuesto arriba. Más bien parece que
Wickramasinghe tiene nostalgia por la ausencia de Hoyle o quiere continuar con
el legado de este, de ser polémico e ir en contra de la comunidad científica
sin pruebas concluyentes, olvidándose del principio de la parsimonia (navaja de
Ockham) en ciencia: en igualdad de condiciones la explicación más sencilla
suele ser, siempre, la correcta.

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