domingo, 22 de marzo de 2015

ESTRATEGIAS REPRODUCTIVAS

MONOGINIA, POLIGINIA, MONADRIA, POLIANDRIA, MONOGAMIA, ADULTERIO, CELOS Y PORNOGRAFÍA.


El camino más seguro para la posteridad en la mayoría de los seres vivos es el apareamiento. El apareamiento implica observar  ciertos rituales que son una guía para que hembras y machos se seduzcan a fin de reproducirse y que sus genes pasen a la siguiente generación. Los biólogos las llaman estrategias reproductivas. Veamos cuáles son las opciones de los jugadores humanos.
Tanto hombres como mujeres tienen dos alternativas. Si el hombre forma pareja con una sola mujer a la vez, es monoginia, del griego mono, “uno” y ginia, “hembra”; pero si tiene varias parejas a la vez, es poliginia (varias mujeres). Las mujeres -para que no se diga que no hay igualdad-, también tiene dos alternativas parecidas: la monandria, del griego mono, “uno” y andria, “hombre” y la poliandria “muchos hombres”. Ahora, monogamia implica “un cónyuge”; poligamia, “varios cónyuges” independientemente del sexo al que se le aplique el término. Una vez aclarado el sub título, que parece un galimatías reproductivo de quién se acuesta con cuántos, aunque se sienta mareado, era necesario para poder continuar.

Los hombres buscan la poliginia para esparcir sus genes, las mujeres ingresan a los harenes para obtener recursos y asegurar la supervivencia de sus hijos. Pero éstas no son motivaciones conscientes. Si se le pregunta a un hombre porqué quiere una segunda esposa responderá cosas como que por su ingenio, su inteligencia, sus carácter agradable, su sentido del humor y puede que hasta diga que por sus pechos. Si se le pregunta a una mujer las razones por las que está dispuesta a compartir un hombre quizá dirá que por los ojos, la sonrisa, la caballerosidad, o la forma de ser.

A pesar de que los datos estadísticos nos digan que casi todas las sociedades humanas conocidas son monogámicas,  puesto que los hombres prefieren casarse con una sola mujer a la vez, lo cierto es que la mayoría prefiere, y de hecho, practica, la poliginia. Es decir, la estrategia reproductiva óptima parece ser monogamia con infidelidad y la poliginia y la poliandria podrían ser estrategias reproductivas alternativas: oportunistas según las condiciones del medio (H. Fisher 1997).

Tal vez hombres y mujeres toleran la monogamia solo porque los hombres no tienen los recursos necesarios para formar harenes y las mujeres porque no son capaces de inducir a más de un varón a suministrarles recursos. Suficiente prueba de poliginia nos las dan los hombres ricos y, o, poderosos.

La infidelidad puede darse por insatisfacción sexual con la pareja habitual, pero tal simplificación no parece suficiente para explicarla desde la perspectiva biológica y evolutiva. No es una justificación.

En la costa meridional del Adriático los hombres jóvenes seducen a las mujeres  extranjeras que han conocido en los hoteles, las playas, bares y sitios de reunión. Como las mujeres jóvenes son custodiadas con celo, los amantes dependen del turismo de temporada para iniciarse en la sexualidad ya que la prostitución no se practica. Adquieren una reputación de audaces amantes que cultivarán toda su vida. Una vez llegan a la edad adulta y se casan ingresan a una nueva red de vínculos sexuales. Casi todos tienen una amante a la que visitan con regularidad mientras el esposo trabaja en los viñedos o botes de pesca. Los hombres de clase media o alta tienen relaciones con mujeres de su misma clase o de una inferior. A veces los sirvientes jóvenes visitan a las esposas de sus patrones mientras estos se citan con sus criadas. Muchos de estos vínculos duran varios años y a veces toda la vida. Pero hay una ley del silencio –omertà-. Nadie habla de ello. El chismorreo daña reputaciones y la familia es el fundamento de la vida social. La vida en familia debe ser preservada y las murmuraciones ponen en peligro tal estabilidad. Las únicas relaciones tabú son entre hombres jóvenes y solteros  y mujeres mayores y sin compromiso, precisamente porque a los hombres jóvenes les gusta alardear.

MUJERES KUIKURU DANZANDO
En las márgenes del río Xingú, del Amazonas brasileño está la aldea de los kuikuru, donde los vínculos extramaritales también son furtivos, pero más complejos. A los pocos meses de la boda a ambos cónyuges se les permite tener amantes a las que llaman ajois (Carneiro 1958). Sus citas son gestionadas por amigos y a la hora convenida se alejan de la aldea con el pretexto de buscar agua, comida o ir de pesca. Sin embargo a diferencia de los hombres del litoral italiano, disfrutan de estos temas, pues todos en la aldea, hasta los niños pueden ventilarlos. Solo marido y mujer evitan hablar entre ellos de sus aventuras y puede ser más que todo porque una vez enfrentados con la realidad uno de los dos podría sentirse obligado a denunciar a su cónyuge: una alteración del orden que nadie quiere. Si uno hace alarde de sus aventuras, pasa demasiado tiempo fuera y descuida sus obligaciones puede ser denunciado y públicamente se discute el problema. Como consideran normal esta libertad sexual el castigo por adulterio es raro.

ALDEA KOFYAR, EN NIGERIA
Para los kofyar de Nigeria, el adulterio tiene una connotación diferente. Si una mujer se siente insatisfecha con su marido y no quiere el divorcio, puede tomar un amante que es legítimo puesto que puede vivir en la casa de su marido. Los hombres kofyar gozan de este mismo privilegio y para nadie de ellos esto es adulterio –para nuestra cultura, sí-. El marido le proporciona el sustento, el amante, mejores genes y así se gana diversidad genética. Una estrategia reproductiva secundaria. La explicación, aunque a algunos les parezca, no es cínica. El cinismo tiene una connotación ética o moral que nada tiene que ver con la biología.

INUITS DEL ÁRTICO
Prestar la esposa, algo habitual para los pueblos inuits (esquimales), es conocido como hospitalidad femenina. Las mujeres inuits se ofrecen como símbolo de hospitalidad a visitantes y extranjeros. Para un marido interesado en cimentar su amistad con un compañero de caza, una forma de hacerlo es ofrecerle los servicios de su esposa. Sólo hay una condición: los tres deben estar de acuerdo y ella copulará con este socio durante varios días o semanas. Para los esposos inuits, el préstamo de la esposa es un precioso ofrecimiento de una amistad duradera, más no como una infracción a las normas sociales. Dos cazan más eficientemente que uno ya que en las duras condiciones del ártico un compañero de caza fiel es garantía de no morir de inanición y poder dejar los genes a la siguiente generación. También es una estrategia reproductiva secundaria.

La tendencia natural de nuestra especie va dirigida a buscar variedad y novedad motivado por la aparente pérdida de interés sexual hacia la pareja conocida, el llamado efecto Coolidge, del cual hablamos aquí aquí. Habituación, en otras palabras, y se sabe que hasta los protozoos  la experimentan, pero en las especies inteligentes o muy socializadas es más intensa.

Los hombres buscan más compañeras sexuales que las mujeres y tienen menos escrúpulos en la selección de una compañera ocasional. El éxito de la prostitución se debe a que la oferta femenina es más alta que la masculina –los llamados gigolós-; además, los hombres tienen una mayor tendencia a consumir pornografía que las mujeres.

Un hombre promiscuo puede embarazar a muchas mujeres, aunque no esté seguro de su paternidad. Una mujer promiscua logra mejorar su progenie (y puede que en el pasado haya funcionado así, dadas las pruebas encontradas en los últimos reductos de cazadores-recolectores en Australia y el desierto de Kalahari) si elige bien sus escarceos (mejores genes del amante), conservando además al marido quien le ayuda en la crianza y siempre estará está segura de su maternidad. En este contexto el hombre resulta perdedor al tener que gastar su tiempo y recursos en unos genes que podrían no ser los suyos. Un solo desliz y la próxima camada podría ser del macho vecino. Estudios serios llevados en el Reino Unido muestran que entre un 10 y 12% de los bebés nacidos en los hospitales no son hijos biológicos del padre nominal. En Chicago una correlación entre los grupos sanguíneos de bebés, padres y madres  demostró que un 20% no eran legítimos. En un hospital español  se hicieron estudios genéticos y encontraron que el 16% no eran de los padres que creían ser. Y es que en la naturaleza se utilizan tres estrategias para intentar contrarrestar esto: Vigilar celosamente a la hembra, alargar la cópula y copular frecuentemente. Los humanos tenemos un poco de las tres.


En todo caso la ligereza de cascos –aprendida o no-, no es el único componente de la mente de un hombre.  A veces el deseo conduce al comportamiento, a veces no, porque otros deseos son más fuertes o porque se aplican tácticas de autocontrol. Los gustos sexuales de los hombres pueden calibrarse y dominarse según el atractivo del hombre, la disponibilidad de parejas y la evaluación que él haga de los costes de un flirteo (Pinker 1997).

STEVEN PINKER

CELOS

Los celos son diferentes en hombres y mujeres. El hombre es menos tolerante con la infidelidad, o más celoso. Quiere evitar invertir sus recursos en unos genes que son ajenos. La mujer cela porque quiere evitar que su pareja invierta tiempo y recursos en otra pareja e hijos que no son los suyos. Lo celos masculinos se enfocan en lo sexual; los femeninos en lo emocional. Esta es la razón por la cual algunas mujeres perdonan a su pareja infiel: la simple relación de sexo casual les produce menos incomodidad que las muestras de compromiso y generosidad con otra mujer.


PORNOGRAFÍA

Los zoólogos han demostrado que muchos machos de aves y mamíferos son capaces de cortejar una gran cantidad de objetos que presentan una vaga semejanza con las hembras: otros machos, hembras de otras especies, hembras de la misma especie que han sido disecadas y expuestas en madera, partes como una cabeza suspendida en el aire o partes de hembras a las cuales se les ha quitado algunos rasgos como los ojos o la boca.
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Por las asimetrías sexuales que tratamos en una entrada anterior de este blog (“Asimetrías en las células reproductoras”), una mujer fértil nunca tendrá escasez de parejas sexuales dispuestas y en este mercado de la carne, puede buscar y escoger la mejor pareja disponible, que tenga los mejores genes (por su apariencia externa, sus símbolos de ostentación y dominación), u  otros rendimientos,  a cambio de sus favores sexuales. Para una mujer no tendría ningún sentido sentirse excitada al ver un hombre desnudo (la revista Playgirl debe su éxito a que está dirigida más al mercado homosexual que al femenino, es más, no cuenta con anuncios para mujeres). Si la mujer se pudiera excitar con sólo ver a un hombre desnudo, éstos podrían inducirla a tener relaciones sexuales  simplemente exhibiéndose, y de este modo su posición negociadora y de escogencia se vería comprometida. Los hombres ven a las mujeres desnudas como una invitación, las mujeres ven a los hombres desnudos casi como una amenaza. Las mujeres no buscan contemplar a hombres extraños desnudos o representaciones de relaciones sexuales anónimas. Las mujeres a veces pueden excitarse cuando consienten en contemplar retratos de relaciones sexuales, pero no los buscan. Las mujeres son más exigentes que los hombres a la hora de dar su consentimiento a tener relaciones sexuales, pero una vez que han consentido en tenerlas no hay ninguna razón para creer que son menos activas a la estimulación visual.
  
En el mercado de los medios de comunicación, el equivalente más cercano de la pornografía para las mujeres son las novelas románticas y de seducción (Pinker 1997), en las cuales el sexo (implícito) se practica en el entorno de las emociones, de la mano de coquetería, el galanteo y expresiones de enamoramiento reales o fingidas.
Carmen Martínez-Bordiú, la nieta del dictador Francisco Franco, quien se casó tres veces (Alfonso de Borbón, Jean-Marie Rossi y José Campos), nunca ha tenido pelos en la lengua, ni siquiera para ventilar asuntos de sexo ante los medios de comunicación, durante una entrevista a la edición española de la revista Vanity Fair en agosto de 2012, dijo: “Yo distingo muy bien los sentimientos del sexo. Las mujeres que me hablan íntimamente suelen mezclar sexo con romanticismo. Yo no digo: <este hombre me quiere>, sino: <es un polvo y se acabó>”.


Parte del éxito de la industria pornográfica se debe a la explotación de cómo funciona nuestro cerebro. Hoy, gracias a los descubrimientos de un grupo de investigadores de la Universidad de Parma, Italia, a finales de la década de 1990. Giacomo Rizzolatti, Giusepe Di Pellegrino, Luciano Fadiga y Vittorio Gallese podemos explicar el mecanismo de cómo funciona en nuestro cerebro. Descubrieron por casualidad (serendipia) un tipo de neuronas a las que llamaron neuronas espejo. Estudiaban los lóbulos frontales de un mono, en donde hay un grupo de neuronas que se activan cuando éste realiza una acción concreta, mover una palanca, tomar una fruta, mover una mano,  un dedo (tengamos en cuenta que una sola neurona no mueve una mano o un dedo, sino que forma parte de un circuito que ejecuta una tarea específica, pero su respuesta permite escuchar indiscretamente al circuito). Nada nuevo hasta aquí. Neuronas motoras. Pero observaron algo extraño: esas mismas neuronas se activaban no sólo cuando el mono ejecutaba una acción, sino ¡también cuando veían ejecutar la acción a otro mono! No eran meras neuronas motoras sino que estaban adoptando el punto de vista de otro animal. Interpretan la mente de otro animal y en los humanos ha llegado a un nivel de sofisticación de interpretaciones complejas. Se cree que son esenciales para aprender e imitar movimientos corporales, de labios y lengua para el habla y para adquirir habilidades sociales. Este descubrimiento ha sido muy importante para comprender parte de lo que pasa en los cerebros quienes padecen autismo, pero aún falta mucho por descubrir sobre cómo están “cableados”. El caso es que están relacionadas con el aprendizaje y la imitación, la empatía y el contagio emocional. Además de funcionar como un espejo de lo que hace el otro, las neuronas motoras reciben una orden de “tranquilo, no te muevas que no es contigo”. Igual recibe el cerebro las imágenes visuales pornográficas involucrando a las neuronas espejo, pero la excitación no es de control voluntario. La mayoría de nuestros parientes primates poseen neuronas espejo, pero a ellos no los excita la imagen de otro congénere copulando o en actitud de apareamiento. La neurociencia tiene mucho en donde investigar sobre las neuronas espejo y quizás las respuestas nos ayudarán a entender mejor cómo evolucionó nuestro cerebro cuando nos separamos de ellos en la línea evolutiva.


VENUS DEL PALEOLÍTICO
Lo cierto es que el macho de la especie humana se excita al ver a una mujer desnuda, no sólo en carne y hueso, sino en películas, dibujos, fotografías, muñecas y postales. Disfruta con esta identidad tomando una cosa por otra y mantiene una industria mundial que sólo en los Estados Unidos mueve más de 10 mil millones de dólares al año, mucho más que los deportes y la cinematografía. Los dibujos y estatuillas encontradas por paleontólogos indican que quizás en el pasado también cumpliera las mismas funciones, pero con menos sofisticación que hoy.

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