domingo, 8 de marzo de 2015

POR QUÉ A LOS HOMBRES LES GUSTAN LAS MUJERES JÓVENES




Barbie
Aunque esta frase es un lamento frecuente de la mayoría de las mujeres lo que voy a decir aquí no es una justificación. Descripción no es prescripción.  La ciencia describe cómo funciona el universo. En la mayoría de las otras ramas de la ciencia los descubrimientos no afectan la arrogancia cósmica  o biológica del Hombre. En biología sí. Las religiones quieren arrogarse para sí la explicación de cómo funciona el universo y eso es competencia de las ciencias. Aunque algunos hombres de ciencia sostengan que ciencia y religión  son magisterios separados, lo cierto es que como dice el biólogo Richard Dawkins, la religión le pisa el césped a la ciencia.
Jessica Rabbit

Un cutis sin manchas y terso, un cabello brillante y abundante, una cintura estrecha, unas caderas más anchas que la cintura, una simetría en el rostro y el cuerpo, unos ojos brillantes, dientes en buen estado, unos senos abultados y firmes son indicadores de belleza, juventud y buena salud. En conclusión, fertilidad y buenos genes. Porque no vale la pena embarcarse en una costosa aventura reproductiva con alguien que no muestre poseer una buena calidad biológica, cuyas deficiencias se reflejarán luego en herederos defectuosos. Estas preferencias evolucionaron en un mundo primitivo y de difícil supervivencia, mucho antes del gran desarrollo de nuestras preferencias culturales y de la cirugía cosmética. Por supuesto que un pecho grande y duro tiene un considerable poder de atracción para los hombres porque está relacionado directamente con los indicadores de fertilidad y funciones reproductivas, lo cual garantiza una buena alimentación para la cría. De allí que la revista Playboy y Soho hayan explotado su gran negocio y los cirujanos plásticos se hayan enriquecido utilizando implantes. Claro que desde una perspectiva anatómica, los senos de la mujer son desproporcionadamente abultados y poco funcionales para la lactancia. En los chimpancés y otros primates, los senos apenas sobresalen, destacándose los pezones, configuración ésta que le permite a los pequeños simios succionar la leche materna con mayor comodidad y eficiencia que a los bebés humanos.

En realidad las mujeres son más tolerantes con la falta de juventud de sus parejas y soportan hasta cierta fealdad en ellos. Y es que ambos sexos tiene estrategias reproductivas diferentes: el hombre busca juventud y belleza, la mujer prefiere aquella pareja que presenta una mayor disponibilidad de recursos o un mayor potencial para obtenerlos para ella y su descendencia. Pero ésta condición no es siempre suficiente para ellas, pues requiere cierto grado de certeza acerca de que los recursos serán ciertamente invertidos en la crianza y no en otros asuntos, o en aventuras ajenas. Y es que aparearse con machos de mayor edad es ventajoso, pues es garantía de buena salud, ya que su poseedor ha conseguido sobrevivir en un mundo de difíciles condiciones y esos genes irán a parar a la cría. Tómese a un hombre arrogante, desagradable, hasta feo, pero con una billetera abultada y el resultado, como por arte de magia, es un hombre irresistible. ­El dinero es el gran ­afrodisiaco para las hembras humanas. ­­

Siempre ha sido una preocupación entre los expertos explicar los motivos que han llevado a muchas especies de mamíferos a practicar la monogamia –más del 80% no lo son-. Las hipótesis son muy variadas y caminan en el resbaladizo terreno de la especulación. Aparentemente nuestra especie es monógama. Pero esta es sólo una percepción que tenemos algunos grupos humanos, debido a la cultura en la que desarrollamos nuestra existencia. Hoy sabemos que en muchas culturas existen otras formas de relación entre los dos sexos, de manera abierta o más o menos encubierta, y la evidencia disponible nos lleva a una pensar, con una simple reflexión, que la monogamia no es patrimonio del comportamiento de nuestra especie.

La monogamia estricta puede ser un suicidio biológico cuando un miembro de la pareja es estéril o infértil ya que la eficacia reproductiva de un individuo (o especie) está en conseguir que sus genes pasen a la siguiente generación y un compañero infértil equivale a dinamitar el nido.

En la monogamia serial o seriada, cuando las mujeres envejecen, los machos se divorcian y consiguen mujeres más jóvenes, más fértiles y más atractivas. Como promedio los hombres de todo el mundo se casan con mujeres tres años más jóvenes que ellos. En Estados Unidos, los hombres que se vuelven a casar, preferiblemente escogen una mujer que sea cinco años más joven que ellos; pero si se casan una tercera vez la progresión aumenta y a menudo toman por esposa a una mujer ocho años más joven. Aquí hay que aclarar que la atracción de un hombre hacia una mujer mayor que él, es más de cálculo frío que de atracción, casi paradójicamente están utilizando la estrategia de las mujeres. El filósofo Arthur Schopenhauer, sin conocer el soporte de la actual psicología evolutiva, tuvo luminosas intuiciones que hoy día son válidas ya que coinciden con los descubrimientos más recientes. Para el varón, dice el filósofo, el principal factor de decisión es la edad de la mujer: “tenemos una clara preferencia por las mujeres entre 18 y 28 años. Fuera de esa edad ninguna mujer nos excita…” Exagerado el filósofo.

Arthur Shopenhauer

La ecuación de la juventud y la belleza parecen ser los pilares en los que se fundamenta la obsesión de los hombres por las mujeres en casi todas las culturas. La apariencia física del hombre no declina tan rápidamente cuando se hacen mayores, no por la existencia de un doble criterio en nuestra sociedad, sino porque la fertilidad del hombre no declina tan rápidamente con el paso de los años.

Aunque parezca contra evolutivo  la menopausia en las mujeres (y recientemente descubierta en las ballenas) se compadece fatal, ya que no se ve qué importancia darwiniana pueda tener el hecho de no poder reproducirse. Si la eficacia reproductiva se mide por el número de descendientes que deje cada individuo, la menopausia parece darle un golpe a ésta ya que con los años va disminuyendo la probabilidad de que una hembra deje descendencia una vez superada determinada edad.

El embarazo y el parto (en las hembras humanas) conllevan cierto riesgo de muerte para la madre –ahora menos, dados los avances en medicina e higiene-, y si como sabemos, es la madre quien soporta el peso del cuidado y crianza del hijo, más que el padre –por cierto muy prolongado en nuestra especie-, el parir un hijo cada dos o tres años implicaría, en caso de muerte de la madre, que los más pequeños quedarían sin el soporte para salir adelante, lo cual es costoso biológicamente puesto que se han invertido recursos y tiempo valiosos en el cuidado de esas crías ya nacidas. La menopausia de las hembras habría aparecido como una estrategia para asegurar el  éxito de las crías de partos anteriores. Como en el varón la inversión parental es menor,  su edad reproductiva es más larga. Es una tragedia para una cría quedarse sin madre, ya que podría no sobrevivir, en cambio, de hecho, muchas crías salen adelante sin la presencia física del padre.

Comoquiera que arriba hablamos de las ballenas permítanme una pequeña digresión sobre éstas ancianas antes de continuar. Laurent Brent, Darren Croft y sus colegas de la Universidad de Exeter y Nueva York, han descubierto recientemente que  dos especies de cetáceos (ballenas), la Orca, Orcinus orca y el calderón tropical o ballena piloto de aleta corta, Globycephala macrorhynchus, muestran larga vida tras la menopausia. Esto se había convertido en un dolor de cabeza para los biólogos evolutivos al no poder explicar las ventajas  o beneficios de que estas abuelas sobrevivieran tanto tiempo después de haber sobrepasado la edad de reproducción. La explicación, según los datos, está en que estas abuelitas transmiten cultura ecológica –transmisión horizontal de lo aprendido (memes, para Richard Dawkins)- al grupo familiar dirigiéndolo cuando salen a cazar  salmones, sobre todo en los años difíciles cuando este bocado escasea  ya que tienen un mejor conocimiento del entorno y de las hambrunas pasadas lo cual podría representar la diferencia entre la supervivencia o la muerte. Este es el beneficio darwiniano que las  ballenas abuelas (menopáusicas) aportan a los jóvenes que llevan sus genes y así se asegura que pasarán a la siguiente generación.

Lo importante para el hombre, un animal visual, es la proporción entre la talla de la cintura y la cadera –perímetro de la cintura entre el de la cadera- la cual es de entre un 0,67 y 0,80 en la mayoría de las mujeres fértiles; mientras que en el caso de los hombres, los niños y las mujeres posmenopáusicas se sitúa entre el 0,80 y 0,95. Para el caso de las mujeres se ha encontrado que una proporción menor entre cadera y cintura es un correlato de juventud, salud, fertilidad, no estar embarazada y no haberlo estado antes. El profesor hindú Devendra Singh mostró a centenares de personas de diversas edades, sexos y culturas fotografías e imágenes generadas por ordenadores de cuerpos femeninos de diferentes tamaños y formas. Todos encontraron que una proporción del 0,70 o inferior es la más atractiva. También midió las medidas en las chicas de los desplegables de la revista Playboy y en las vencedoras de los premios de belleza durante siete décadas y encontró las mismas proporciones, aunque el peso había disminuido. Dicha proporción se mantiene incluso hasta para las estatuillas de Venus del paleolítico Superior. A ello se bautizó “coeficiente de atracción física”. Según el científico una proporción inferior a 0.67 podría estar indicando enfermedades cardiacas y o diabetes. Y puede ser  el caso de la muñeca Barbie, que tiene una proporción de 0,54  lo mismo que la muñeca Jessica Rabbit, de la película Quién engañó a Roger Rabbit, de Robert Zemeckis, el director de la películas El Vuelo, Forrest Gump y Náufrago.
Kate Moss
 Modelo de pasarela

Para otros científicos es más importante la simetría que el coeficiente de atracción física. El caso es que quienes alimentan esta tendencia, o son las mujeres que las usan, o son los hombres que las diseñan, ya que la venta de corpiños, sujetadores, miriñaques, recubrimiento para los bustos, cotillas, fajas, pliegues y cinturones de hebilla ancha dan vida a una industria de millones de dólares.

Twiggy
Modelo de pasarela

Aparte de la literatura científica se ha escrito más sobre el peso de las mujeres que sobre cualquier otro tema de la belleza. En Occidente las mujeres que aparecen en las pantallas cinematográficas han ido pesando cada vez menos a medida que transcurren las décadas, hecho que considerado como un capricho de la belleza y de la opresión sobre las mujeres, seres de los cuales se espera que se ajusten a estos criterios por muy irracionales que puedan parecer. Quizás las modelos esbeltas y delgadas (aparte de algunos genes) puedan ser las culpables de la anorexia que padecen las adolescentes. Con todo, el peso puede que sea la última parte en importancia de la Belleza. Singh también encontró que la mujer obesa y la mujer delgada son consideradas menos atractivas (y de hecho, menos fértiles), pero que existe una gama de pesos considerados atractivos y que la figura, es decir, la proporción entre cintura y la cadera, es más importante que la talla. El revuelo que suscita la delgadez se aplica más a mujeres que posan para otras mujeres que a mujeres que posan para hombres, pues las modelos de pasarela son más delgadas que las modelos fotográficas.


Helena Christensen
  Modelo fotográfica


Cindy Crawford 
Modelo fotográfica
Dado que calibramos nuestros estándares de belleza con relación a las personas que vemos, y entre esas están nuestros vecinos virtuales que se exhiben en los medios de comunicación, una ración diaria de personas virtuales y artificialmente bellas, puede que haya influido en re calibrar nuestras escalas y hacer que las reales –incluyéndonos nosotros mismos-, parezcamos feos. Y cuando me refiero a artificialmente bellas, estoy hablando de que ahora disponemos de una tecnología para estimular y exagerar las señales de juventud, feminidad y salud. Sombras de ojos, lápiz labiales, pintura para las cejas; productos que incrementan el brillo, cambian el grosor y color del cabello; sujetadores y ropa que simulan senos más abultados; cirugías estéticas y correctivas. Todo ello hace parecer a las mujeres de mediana edad adolescentes ancestrales ya que si bien la industria de la belleza no es una conspiración contra las mujeres, tampoco es inocente del todo.
Bar Refaeli
 Modelo fotográfica


Pero si la dieta y el ejercicio pueden contribuir a mantener la cintura más delgada y disminuir la proporción cadera cintura, el peso es un factor principal en la competición entre las mujeres para conseguir el prestigio social en una época en la que las mujeres ricas probablemente son más esbeltas que las pobres, inversamente a lo que debería ser lo habitual, ya que en el pasado evolutivo de nuestra especie la delgadez implicaba carencia de alimentos y por tanto bajas probabilidades de fertilidad y de condiciones para sacar adelante la descendencia. 

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