sábado, 14 de marzo de 2015

ASIMETRIA EN LAS CÉLULAS REPRODUCTORAS



HOMBRE Y EPIORNIS
Los óvulos son grandes, costosos y escasos. En las hembras humanas al llegar el feto a su quinto mes de desarrollo se da comienzo a la formación de los óvulos que servirán años más tarde para la reproducción. Una vez iniciada la primera división nuclear el proceso se detiene en una especie de animación suspendida y se reanudará años más tarde cuando uno de ellos salga al encuentro de un espermatozoide. Los espermatozoides son abundantes, pequeños y baratos en términos evolutivos. La relación entre los pesos de uno y otro es de 1 a 85.000 y pese a nuestra arrogancia no somos la especie con la asimetría más pronunciada. Puede que usted consuma a la semana dos o cuatro óvulos pues los huevos de las aves son óvulos. El huevo del epiornis o ave elefante, Aepyornis maximus, ave de la isla de Madagascar, extinguida en la edad media por los colonos europeos, medía hasta 30 centímetros de diámetro, llegaba a pesar hasta 12 kilos y podía contener en su interior hasta 9 litros; equivalía a 220 huevos de nuestras gallinas u ocho de avestruz -los cuales pesan un kilo y medio. Uno de estos huevos de epiornis fue subastado en 2014, por la casa Christie's de Londres en más de 220 mil dólares.
  
Una mujer puede producir alrededor de 400 óvulos durante toda su vida, un hombre, 300 millones de espermatozoides en cada eyaculación, suficiente para repoblar el mundo en menos de treinta días.
HUEVO DE EPIORNIS SUBASTADO EN 2014



Esta asimetría produjo algunas estrategias reproductivas diferentes entre machos y hembras. El macho se exhibe y no le importa la calidad de su pareja, sólo la cantidad –mucho nunca es suficiente- (Pinker 2000). La estrategia de los machos es copular el mayor número de veces con el mayor número de hembras. Para la hembra la estrategia óptima es diferente: la hipergamia, esto es seleccionar la pareja de mayor calidad, la que tenga los mejores genes. Para el macho cantidad, para la hembra calidad y para ambos variedad en el sentido genético. De tal manera que en el escenario en que se desenvuelve la vida algunos machos triunfan, muchos pierden, al tiempo que todas las hembras ganan. Así uno estaría tentado a creer que las adaptaciones anatómicas,  fisiológicas y sicológicas están dirigidas a facilitar la reproducción: error. Aunque a la hembra le conviene que su óvulo sea fecundado no le resulta adaptativo que ello ocurra con demasiada facilidad ni con el primer postor. Esto conduce a la guerra espermática entre los machos de casi todas las especies, incluida la nuestra. Primero el macho propone (se exhibe) y la mujer decide, en la mayoría de los animales, y los humanos no somos la excepción, a pesar de que nos gusta pensar que somos quienes escogemos. Craso error: son las hembras las que escogen. La cantante Miley Cyrus lo entendió perfectamente, puesto dijo una vez: "el sexo es algo mágico, se debe vivir al máximo, pero no con cualquiera".

ESPERMATOZOIDE FECUNDANDO UN ÓVULO
 Una vez superado este escollo el resto está oculto a nuestros ojos, pero no a los de los investigadores. El bajo pH, o alto grado de acidez del medio en el que deben competir los minúsculos nadadores parece diseñado no sólo para proteger de gérmenes patógenos al recinto femenino, sino para poner a prueba a los competidores de los cuales sólo uno sube al podio, pero para los demás no hay medalla de plata y bronce: sólo oro para el ganador. Una competencia diseñada para que todos pierdan menos uno. Diezmado el pequeño ejército por la acidez del medio, se encuentran con otra línea de defensa, el moco cervical rico en anticuerpos para actuar contra el esperma. Pero la evolución avanza creando contra-estrategias. Es como una carrera armamentista. Un 30% de los espermatozoides son defectuosos en apariencia (con doble cola, con cola helicoidal, bicéfalos o con el cuerpo retorcido); antes se creía que era una patología, pero es una estrategia  para enfrentar la competencia. No producimos, como algunos insectos, tapones copulatorios que impiden a los espermatozoides escurrirse o que los de otro macho penetren a la hembra;  ni alargamos exageradamente el coito como hacen los perros, dándole tiempo a los espermatozoides para alcanzar un óvulo. Nada de eso. Esta “infantería, aparentemente defectuosa”, interfiere con la de los competidores. Hoy sabemos que la eyaculación humana ocurre en una serie de tres a nueve pulsos (chorros). Las muestras químicas tomadas de la primera mitad sirven como protección contra los químicos a los de la segunda mitad y también contra los de la segunda mitad de otro macho que se haya anticipado.  El pulso final contiene una sustancia espermicida y pegajosa cuya función es combatir el semen de otro macho que copule enseguida, es decir que este exceso al secarse interfiere y bloquea la “avanzadilla” de otro macho que lo haga enseguida. Es más, las colas de los considerados “defectuosos” se entrelazan formando una barrera protectora que impide el paso con facilidad a los espermatozoides de otro macho. Se ha encontrado que cuando alguien copula con una extraña el número  de espermatozoides es más alto que lo normal, esto con el fin de “ahogar” a aquellos que pudiera haber aportado una posible pareja horas antes. Igual sucede cuando una pareja ha estado separada por un tiempo, por viajes, necesidades, negocios, etc. Pero cuando la pareja es estable este es un derroche inoficioso y el nivel se reduce al mínimo aceptable. Economía evolutiva.


EFECTO COOLIDGE
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EL PRESIDENTE COOLIDGE Y SEÑORA
Este término es utilizado tanto en biología, como en psicología y describe un fenómeno observado prácticamente en la totalidad de especies de mamíferos en los que se ha estudiado. Tanto en machos, como en hembras -aunque éstas en menor medida-, muestran un incremento en la disposición a copular ante la presencia de nuevos compañeros. Se cree que el término fue acuñado por el etólogo Frank A Beach, por sugerencia de uno de sus estudiantes durante un ciclo de conferencias sobre psicología.

El caso es que aunque esta anécdota parece más espuria que cierta, cuenta que cuando al presidente Calvin Coolidge y a la señora les mostraban por separado una granja experimental gubernamental, al acceder al área de las gallinas, la señora Collidge se dio cuenta que uno de los gallos se apareaba frecuentemente. Preguntó al encargado la frecuencia conque lo hacía y éste respondió: “docenas de veces al día, mi señora”. La señora Collidge le dijo: ”encárguese de que el señor presidente se entere”. Cuando el presidente se enteró le preguntó al encargado: “¿Siempre con la misma gallina?” y este negó rotundamente: “¡No, señor presidente!, con una gallina distinta cada vez”. Coolidge se quedó pensando y de pronto le dijo al encargado: “que la señora Coolidge se entere de esto”.

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